María Barrier ha sabido conquistar Internet con sus observaciones y comentarios llenos de ironía en Bimboficadas, el podcast que copresenta con su amiga Samantha Hudson. Pero hay una estrella que se mantiene detrás de cámara, quien acapara su atención: Pepa, una gatita atigrada con poco más de un año que se ha convertido en su compañera indispensable.PublicidadLa historia empezó gracias a que una amiga de una amiga encontró una camada de gatitos sin madre en València, acogió a los bebés y consiguió dar en adopción a algunos. Uno de ellos era Pepa, la única de sus hermanas que salía en la foto "repampinflá, con la barrigota hacia arriba y los ojos entrecerrados". Por supuesto que María enloqueció de ternura al verla, y comenzó a llorar desconsoladamente. Desde entonces, no hay quien las separe, algo que Barrier adora. "Me gusta que siempre esté conmigo", dice.Sin embargo, su diminuto tamaño no solo le generaba ternura, sino que al principio le provocaba una ansiedad terrible. La gatita era tan pero tan pequeña y dependiente, siguiéndola con sus ojos curiosos por toda la casa entre maullidos agudos, que le daba mucho miedo que se hiciera daño. Las tornas no han tardado en cambiar. Ahora, Pepa -una criatura listísima y extraordinariamente sensible, pues la manzana no cae lejos del árbol- se ha convertido en un consuelo esencial para ella.Cuando a Barrier, que tiende a "sobrepensar mucho", le cuesta salir de sí misma, el instinto felino se activa como por una fuerza innata. Si bien la gatita no suele subirse encima de la gente porque se agobia -especialmente con las temperaturas infernales del verano madrileño-, "en cuanto nota que lo necesito, se tumba en mi pecho y me acompaña en mi tristeza", expresa la también periodista y antropóloga. "Me conecta mucho con la realidad. Cuando lo veo todo gris por complejidades de la vida, me recuerda lo esencial, lo que realmente me ancla al mundo", confesó.PublicidadMás allá del apoyo emocional, Pepa contagia risas con su carisma innegable. Barrier cuenta que, como la destetaron muy pronto, tiene la particular manía de querer succionar las axilas de la gente como si se amamantara de ellas. "Se acerca a ti porque parece que quiere mimos, cuando en realidad quiere succionarte el sobaco", comenta.La vida con Pepa alimenta la infinita imaginación de la podcaster, quien se divierte creando "narrativas alternativas" sobre ella, inventándose su vida con cosas como que "le encanta la Coca-Cola o que es una modelo curvy de Instagram". Y se pasan el día jugando para, después de largas sesiones de pilla-pilla, tumbarse juntas cuando llega la hora de la siesta. Curiosamente, pareciera que pueden compartir charlas, ya que -asegura Barrier- "si hablas con ella, te pone caras y te responde como si te entendiese".Y muchas veces su astucia sorprende a Barrier, quien relata cómo por las noches se asegura de guardar su alimento dentro de una caja que, de alguna forma aún inexplicable, Pepa ha aprendido a abrir. "Siempre me encuentro con su bolsa de vitaminas y sus sobres de comida húmeda mordisqueados, aunque aún no ha encontrado la forma de comérselos", se mofa Barrier.PublicidadEn definitiva, con estas peculiaridades y aventuras cotidianas que comparten, la presencia de Pepa alegra el día a día Barrier. Y, por lo que cuenta, todo indica que el sentimiento es recíproco.