En el segundo trimestre del año, 423.000 personas perdieron o dejaron su trabajo y terminaron desempleadas. La cifra puede parecer alta, pero es la más baja desde que existen registros. La rotación laboral se está reduciendo de forma notable en los últimos meses, hasta alcanzar niveles nunca antes vistos. Esto significa, básicamente, que se están frenando los despidos y las relaciones laborales se vuelven más estables. Es la primera vez en la serie histórica (de algo más de 20 años) que España consigue que menos del 2 % de sus ocupados pase al paro en un trimestre. En concreto, el 1,8 % de los ocupados en el inicio del año pasaron a estar desempleados en el segundo trimestre. Las empresas están haciendo un mayor esfuerzo por retener a sus trabajadores, en una coyuntura económica en la que ya existen importantes dificultades para conseguir mano de obra. Y con una reforma laboral que se va asentando en el tiempo y que está ayudando a estabilizar el empleo. Eliminar por completo la rotación laboral es imposible y no es deseable. Siempre existen trabajadores que no encajan en su empleo, que se mudan, o despidos en sectores o empresas en crisis... La rotación laboral permite al tejido productivo y a los trabajadores adaptarse y maximizar sus posibilidades. El problema se produce cuando la rotación laboral es muy alta; cuando empresas y sectores completos se especializan en una producción de bajo valor añadido que sobrevive con contratos de corta duración y bajos salarios. Se desperdicia así la curva de aprendizaje que tiene todo trabajador en su puesto. Además, se pierden todos los incentivos a la formación, ya que, si el trabajador se irá al paro en semanas o meses, no merece la pena invertir en su cualificación. España ha sufrido este problema de forma persistente durante las últimas décadas. Pero los datos más recientes muestran un cambio. La gran mayoría de las personas que empezaron el año trabajando seguían haciéndolo en el segundo trimestre. En total, este porcentaje alcanza el 95,7 %, el dato más alto de toda la serie histórica. La única transición laboral que está aumentando es desde el empleo hacia la inactividad. Un cambio que se explica básicamente por la jubilación de la generación del 'baby boom'. Cada trimestre dejan de trabajar unas 70.000 personas de 65 años o más para retirarse. Esta cifra está aumentando rápidamente en los últimos años, hasta el punto de duplicarse desde el año 2019. Sin embargo, el porcentaje sobre el total de ocupados se ha mantenido estable en este periodo, gracias a que la ocupación ha aumentado en casi tres millones de personas. En total, el número de trabajadores que se jubilan cada trimestre sigue estable en el 2,9 %. Las causas Hay varias causas que explican la caída de la rotación laboral. La reducción de la tasa de paro es el factor fundamental. A medida que la mano de obra disponible se va reduciendo, las empresas tienen más dificultades para encontrar trabajadores. Ante esta situación, optan por evitar los despidos que, en otra situación económica, no habrían dudado en realizar. Las empresas deciden proteger sus plantillas ante el riesgo de tener puestos vacantes. Esto explica que la rotación laboral esté muy correlacionada con la tasa de paro. Por ejemplo, antes de la pandemia, el desempleo era casi cinco puntos superior al actual, y la tasa de rotación era casi dos puntos superior. Sin embargo, la tasa de paro actual sigue siendo superior a la que hubo en la burbuja financiera y, aun así, la tasa de rotación ha caído a mínimos históricos. Esto significa que hay otras razones que explican la mejoría de los últimos años. TE PUEDE INTERESAR La reforma laboral es el factor diferencial. La prohibición de la mayor parte de los contratos temporales ha provocado un cambio de mentalidad en el tejido productivo español. Las empresas tienen ahora mayor vinculación con sus trabajadores, lo que ha generado diversos efectos secundarios positivos. Por ejemplo, este estudio de Pawel Adrjan, Jonas Jessen y Carlos Victoria Lanzón ha detectado que cada vez más ofertas de trabajo incluyen formación para sus empleados. Una señal inequívoca de que la mayor vinculación contractual incentiva la inversión en el personal para conseguir ventajas competitivas que antes se lograban con salarios bajos y alta rotación. Un análisis elaborado por el centro de estudios Iseak con datos hasta el cierre de 2025 muestra que la tasa de supervivencia de los contratos ha aumentado significativamente. Por ejemplo, antes de la reforma, solo el 44 % de los contratos sobrevivían tras 180 días desde la firma. Este porcentaje ha subido hasta el 50 % en la actualidad. Este estudio utiliza los datos de afiliación a la Seguridad Social, por lo que evita el problema de los fijos discontinuos en periodo de inactividad. En esos casos, los trabajadores no están en alta laboral y, por tanto, no computan como ocupados. La rotación laboral se ha reducido especialmente entre los más jóvenes. En el grupo de edad de 16 a 24 años, la salida de trabajadores al paro se ha reducido en 2,7 puntos porcentuales desde el año 2019, bajando hasta el 5 % por primera vez en la historia. Entre los 25 y los 30 años, se ha reducido en 2 puntos porcentuales, cayendo casi hasta la mitad. Por el contrario, la rotación de los mayores de 45 años se ha reducido mucho menos, en 0,7 puntos porcentuales. Esta situación tiene sentido, ya que la incidencia del empleo temporal era muy superior entre los jóvenes. De hecho, la reforma laboral buscaba precisamente proteger del abuso de la temporalidad que se daba en los primeros años de la carrera laboral de los trabajadores. La reducción de la rotación laboral se ha producido en paralelo a un aumento de la productividad por hora trabajada. Algunos economistas han visto una relación de causalidad en este cambio, porque la estabilidad en el empleo permite aprovechar las curvas de aprendizaje. Sin embargo, todavía no existe evidencia científica que confirme esta interpretación y que la cuantifique. Por el momento, lo que muestran los datos es que España está logrando reducir la salida de trabajadores al paro. Esta menor rotación sienta las bases para elevar la productividad de los trabajadores. Pero todavía queda trabajo por delante. Aunque la rotación haya caído por debajo del 2 %, todavía sigue por encima de la media de la eurozona, que se sitúa cerca del 1 %. No hay margen para la autocomplacencia. En el segundo trimestre del año, 423.000 personas perdieron o dejaron su trabajo y terminaron desempleadas. La cifra puede parecer alta, pero es la más baja desde que existen registros. La rotación laboral se está reduciendo de forma notable en los últimos meses, hasta alcanzar niveles nunca antes vistos. Esto significa, básicamente, que se están frenando los despidos y las relaciones laborales se vuelven más estables.
La rotación laboral cae al mínimo histórico: menos del 2% de los trabajadores se quedaron en paro
Casi el 97% de los trabajadores sigue ocupado trimestre tras trimestre. La reforma laboral ha cambiado las reglas del juego y la reducción del paro empuja a las empresas a retener a sus trabajadores










