La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en 2013 al 30 de julio como Día Mundial contra la Trata de Personas con el fin de concientizar sobre esta problemática tanto a la sociedad como a los gobiernos.

La trata de personas es definida como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

“Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”, según el artículo 3 del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños, de la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional.

Atrapados detrás de la estafa

El tema del Día Mundial contra la Trata de 2026, “Atrapados detrás de la estafa”, alerta sobre una forma de trata de personas que está creciendo rápidamente, en la que los grupos de delincuencia organizada transnacional explotan a personas para llevar a cabo fraudes a escala industrial. Las víctimas son objeto de trata con fines de criminalidad forzada y se ven obligadas a participar en operaciones de estafa en línea. Esta forma de explotación está estrechamente vinculada a la ciberdelincuencia, el fraude financiero, el blanqueo de capitales y la corrupción, lo que pone de manifiesto la naturaleza cada vez más interconectada de la delincuencia organizada.