Las miradas no se despegan del estrecho de Ormuz, el principal punto de fricción actualmente entre Estados Unidos e Irán, y un problema inexistente antes del inicio de la guerra conjunta de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en febrero. Una nueva ofensiva diplomática se ha desarrollado en medio de la relativa calma de los últimos días en las aguas de la angosta vía estratégica: según informan diversos medios, se están explorando propuestas para calmar los ánimos, desatascar la cuestión del estrecho y allanar el camino a nuevas conversaciones.

Irán y Omán, que comparten las aguas territoriales del estrecho de Ormuz, han mantenido conversaciones los últimos días que los representantes de Teherán han calificado como “productivas”. “Se lograron avances”, dijo el fin de semana el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Bagaei.