El transporte urbano del Gran Resistencia atraviesa un deterioro sostenido que ya se refleja en la cantidad de unidades disponibles, la pérdida de usuarios y las dificultades financieras de las empresas. Desde 2024, el parque automotor se redujo en cerca de 100 colectivos, mientras crece la distancia entre los costos operativos y los recursos destinados a sostener el servicio.

El deterioro también repercute directamente en los usuarios. Con menos unidades disponibles, los tiempos de espera se prolongan y viajar en determinados horarios se vuelve cada vez más complejo. En paralelo, el incremento del boleto y la pérdida de poder adquisitivo llevaron a muchas personas a buscar alternativas como motocicletas, bicicletas o vehículos particulares.

El escenario generó además una reacción del senador nacional y exgobernador del Chaco Jorge Capitanich, quien cuestionó con dureza la política de transporte y vinculó la caída del servicio con el empeoramiento de las condiciones económicas de las familias.

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