Una falla en la corriente eléctrica de un hogar no debe subestimarse; puede provocar averías en los aparatos, peligros de incendio, gastos para resarcir los daños y, en los casos más graves, heridas y muertes.La muerte de un adolescente de 17 años electrocutado en Sevilla llevó al electricista Salvador Orellana a publicar un video en su cuenta de Instagram sobre un problema que, según su experiencia profesional, se repite en numerosas viviendas: la ausencia de protecciones diferenciales y de tomas de tierra correctamente instaladas.Orellana es electricista, electromecánico y especialista en instalaciones fotovoltaicas, y fundó su empresa de instalación solar en España tras un período de trabajo y formación en Alemania. Por eso, como experto en la materia, reflexionó ante su comunidad de seguidores sobre los peligros de subestimar la importancia de una instalación eléctrica segura.“Mucha gente se preocupa por el sofá, la cocina o la televisión de última generación, pero muy pocos se preocupan por la seguridad eléctrica de su vivienda”, escribió en la publicación que acompañó el video.Salvador Orellana: "Si nos gastamos 3.000 euros sin problema en un sofá de decoración, mucho más tenemos que invertir en la seguridad eléctrica de nuestra vivienda"De acuerdo con el relato de Orellana en Instagram, el joven salía de una piscina, mojado, cuando tocó un electrodoméstico o un enchufe. El electricista rechazó que el hecho se explique como un descuido de la víctima. "Eso no es motivo para decir que era una imprudencia", señaló, y agregó que "una instalación correctamente hecha tiene que disparar el diferencial en caso de un contacto indirecto".El profesional explicó que revisa instalaciones domésticas a diario y encuentra fallas con frecuencia. En su cuenta de Instagram afirmó: "No paro de ver viviendas a diario, sin protección diferencial y sin una toma de tierra correcta". Con el video, dijo buscar que el mayor número posible de personas comprenda que la electricidad no es un juego.Orellana comparó el gasto habitual en mobiliario con la inversión en protecciones eléctricas: "Si nos gastamos 3.000 euros (unos 3.200 dólares) sin problema en un sofá de decoración, mucho más tenemos que invertir en la seguridad eléctrica de nuestra vivienda". Pidió no postergar la revisión de las instalaciones y acudir a un profesional cualificado.Su advertencia sobre pruebas insuficientes y prácticas de riesgo en el gremioOrellana advirtió que un chequeo superficial no basta para confirmar que una instalación es segura. En su cuenta de Instagram explicó que presionar el botón de test del diferencial y comprobar que se dispare no garantiza que el dispositivo esté correctamente operativo, por lo que insistió en la necesidad de una verificación técnica completa.El electricista también señaló a colegas del sector: en su cuenta de Instagram sostuvo que quienes puentean diferenciales o instalan, en sistemas fotovoltaicos, diferenciales de 300 miliamperios en lugar de los recomendados para uso residencial son "cómplices" de este tipo de accidentes. Comparó, además, el costo de prevenir con el valor de una vida: un diferencial tipo A de 30 miliamperios cuesta entre 60 y 70 euros (entre 65 y 75 dólares).Qué protecciones eléctricas exige la normativa en el hogarDistintos organismos de referencia coinciden en que los diferenciales de 30 miliamperios son el estándar mínimo de protección personal en el hogar.En España, el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) fija los dispositivos obligatorios en toda vivienda, según detalla la asociación de instaladores ASEMIET:Interruptores diferenciales de 30 miliamperios, un Interruptor General Automático (IGA) de al menos 25 amperios.Pequeños Interruptores Automáticos (PIA) por circuito.Una toma de tierra con resistencia máxima de 37 ohmios. El reglamento exige, además, revisiones periódicas cada diez años a cargo de un Organismo de Control Autorizado.En Estados Unidos, el Código Eléctrico Nacional (NEC), de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA), exige protecciones equivalentes conocidas como GFCI. La Comisión de Seguridad de Productos de Consumo (CPSC) explica que estos dispositivos monitorean el flujo eléctrico y, ante una fuga hacia tierra, cortan el suministro en milisegundos para evitar shocks, quemaduras o la muerte. Según la actualización 2023 del NEC, la protección GFCI es obligatoria en baños, cocinas, garajes, exteriores, piscinas y sistemas fotovoltaicos en techos.