Ni falta de peso político del Ejecutivo autonómico que preside el socialista Adrián Barbón, ni posibles malas relaciones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni ninguneo a Asturias desde Madrid. Las razones que llevaron al Consejo de Ministros a descartar la opción de la capital asturiana como sede para albergar la Agencia Estatal de Salud Pública e instalarla en Zaragoza se debieron al hecho de que el local propuesto en el 'edificio Calatrava' no se ajustaba a las condiciones requeridas.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica en su edición de este miércoles el acuerdo por el que se determina la sede física de la Agencia Estatal de Salud Pública, que finalmente recayó en la capital aragonesa, y donde se reflejan, una por una, las características que ofrece cada una de las propuestas de las comunidades autónomas que optaban a la elección: Oviedo, Toledo, Granada, Murcia, Barcelona, León y Lugo. Una valoración que tiene en cuenta tanto los aspectos favorables como los desfavorables.
Una superficie “insuficiente”
Así, la candidatura de Oviedo/Uvieu, que defendía la Consejería de Salud, con el respaldo del Ayuntamiento de la capital asturiana, no ha salido adelante por tres razones fundamentales: el local propuesto cuenta con “una superficie inferior a la requerida, necesita una reforma integral y carece de una sede provisional durante las obras”.









