La Fifa y su presidente, Gianni Infantino, enfrentan una creciente ola de críticas por la propuesta de crear Fifa Forward Enterprise (FFE), una nueva filial destinada a gestionar y comercializar los principales torneos de la organización, incluido el Mundial, con la posibilidad de incorporar inversión privada.
El organismo rector del futbol mundial confirmó que busca ampliar la financiación para el desarrollo de este deporte a más de 10 mil millones de dólares entre sus 211 asociaciones miembro mediante este nuevo modelo. Sin embargo, la iniciativa ha generado preocupación en diversas confederaciones, federaciones nacionales, clubes y dirigentes por la falta de información y transparencia en torno al proyecto.
La UEFA fue la primera en expresar su rechazo a la propuesta. El organismo presidido por Aleksander Ceferin aseguró que se intenta cruzar una línea que «nunca se debería cruzar» y recordó que el futbol no pertenece a ninguna persona o institución para ser vendido. La confederación europea considera que el proyecto podría poner en riesgo activos estratégicos del futbol internacional.
Las críticas fueron respaldadas por la Concacaf, que afirmó haberse enterado de la iniciativa únicamente por los medios de comunicación y, posteriormente, mediante un comunicado oficial de la Fifa. En la misma línea, la Confederación Asiática de Futbol (AFC) señaló que una decisión de esta magnitud debe sustentarse en principios de buena gobernanza, transparencia y consultas amplias con los actores involucrados.











