La aprobación y la confianza de los argentinos en el Gobierno del presidente Javier Milei comienzan a mostrar señales de deterioro. Hay varios comentarios que no son nuevos y que dan cuenta de esta situación, aunque el análisis requiere cautela. No es cierto que todas las encuestas estén mostrando declives, pero algunas mediciones sí plantean escenarios en los que Milei no ganaría en primera vuelta. De todos modos, falta mucho. La evolución de estos indicadores no solo tiene implicancias políticas. También permite observar cómo distintos actores económicos comienzan a interpretar el escenario argentino y, particularmente, cómo reaccionan frente a la posibilidad de que la situación pueda cambiar. En este punto aparece una diferencia entre el mundo financiero y los empresarios que realizan inversiones de largo plazo. Los banqueros, los inversores y, sobre todo, los bonistas tienen una capacidad de reacción inmediata frente a los cambios que perciben. Si consideran que la situación viene mal, pueden vender los bonos en segundos.
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