El largo conflicto entre el servicio de mensajería Telegram y el Servicio de Seguridad de Rusia ha terminado con una acusación de “facilitar el terrorismo” contra su fundador. El FSB declaró este miércoles en busca y captura internacional al empresario ruso Pável Dúrov, quien hace años decidió exiliarse para quedar fuera del control de las autoridades rusas.El motivo de la acusación, según la agencia heredera del KGB, es que Telegram “no ha eliminado numerosos canales, chats y bots que utilizan activamente los servicios de inteligencia de Ucrania, organizaciones extremistas y terroristas para organizar y coordinar sabotajes, atentados terroristas, asesinatos en masa y fraude cibernético en Rusia”.La pena máxima por la acusación es cadena perpetuaTras hacerse público el comunicado de acusación contra el emprendedor ruso en el portal oficial del FSB, el abogado Vladímir Zherenbénkov explicó a la agencia rusa Tass que los tribunales de Rusia podrían decretar su detención en rebeldía y luego solicitar su extradición a través de Interpol. Si se demuestra su culpabilidad, con una acusación tan grave Dúrov podría ser condenado a cadena perpetua, aseguró.El FSB dijo que “se han establecido y documentado numerosos hechos sobre el uso que hacen los servicios especiales de Ucrania del popular chatbot del servicio de mensajería Telegram 'Daivínchik/Leo - citas, comunicación y nuevos amigos' para actividades criminales”.“Esto ha provocado numerosas víctimas, incluyendo a mujeres y menores de edad, además de miles de millones de dólares en daños materiales”, sostuvo el FSB.En concreto, el FSB dice que los agentes de los servicios especiales ucranianos se hacían pasar por mujeres jóvenes en el servicio de Daivínchik para conocer a jóvenes rusos. “Durante estas relaciones románticas, enviaron la geolocalización del lugar deseado de reunión, por regla general, en un gran centro comercial o cerca de un objeto socialmente significativo”, y también les compraron entradas para películas, conciertos o regalos a través de enlaces de phishing.La inteligencia ucraniana usaba un chat de citas para engañar a ciudadanos rusos para cometer sabotajes, según el FSBPor medio de engaños lograban recibir transferencias de sus víctimas. Posteriormente, a través de mensajeros extranjeros, representantes de los servicios especiales ucranianos contactaban con estas personas, haciéndose pasar por empleados de los organismos policiales rusos. Esta era la segunda parte del plan ucraniano, según la versión del FSB.Los falsos agentes de la ley rusos “informaban a las incautas víctimas de que ese dinero había llegado a las cuentas de las Fuerzas Armadas de Ucrania, y las coordenadas transmitidas fueron utilizadas por el enemigo para planificar ataques con misiles y ataques no tripulados”, dijo el FSB. De esta manera, lograron extorsionar a ciudadanos rusos, que fueron inducidos a “cometer ataques armados e incendios”. Ellos creían que participaban en un simulacro para verificar la protección antiterrorista con la que contaban estas instalaciones.El comunicado del FSB indica que, junto al Ministerio del Interior y el Comité de Instrucción, desde julio de 2025 se ha detenido a 46 ciudadanos de 12 a 22 años implicados en estas actividades en diversas regiones de Rusia.Ampliamente usada por ambos bandos en la guerra entre Rusia y UcraniaTelegram, desarrollada en 2013 por los hermanos de San Petersburgo Pável y Nikolái Dúrov, tiene más de mil usuarios en todo el mundo. Al ser una aplicación de mensajería cifrada la utilizan ampliamente ambos bandos en la guerra entre Rusia y Ucrania.En los últimos años, Rusia ha intentado en repetidas ocasiones restringir el uso de Telegram. Este año ha logrado finalmente bloquearla, junto con WhatsApp, tras acusarla de incumplir las leyes locales y no eliminar contenidos prohibidos.En el lugar de estas dos plataformas, las autoridades rusas están promoviendo su propio servicio de mensajería MAX, usado ya, según datos oficiales, por 86 millones de usuarios.Antes de Telegram, Pável Dúrov, que actualmente posee pasaportes de Emiratos Árabes Unidos y de Francia, fundó la red social VKontakte, el equivalente ruso de Facebook. Pero en 2014 tuvo que venderla ante la presión de las autoridades rusas.En abril de 2014, Pavel Durov dijo que había vendido su participación en Vkontakte y había dejado la compañía debido a su negativa a dar al FSB los datos personales de los usuarios ucranianos que formaban parte de grupos partidarios de la revolución ucraniana prooccidental del Maidán. Posteriormente, anunció que se iba de Rusia.Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.