Hablar y comprender otro idioma proporciona estimulación mental, lo que mantiene el cerebro activo y ágil a medida que envejecemos.
De hecho, los investigadores han descubierto que ser multilingüe puede retrasar el diagnóstico de demencia y ralentizar el envejecimiento cerebral.
A diferencia, por ejemplo, de la música, que alguien puede practicar unas pocas horas al día, la estimulación mental que proporciona el lenguaje es "intensa y constante", afirmó Ellen Bialystok, distinguida profesora emérita de investigación en psicología de la Universidad de York en Canadá, quien ha estudiado los efectos de los idiomas en el cerebro durante más de cinco décadas.
Saber más de un idioma —y practicarlo con frecuencia— es como entrenar constantemente el cerebro. Ser multilingüe cambia el funcionamiento y la estructura cerebral.
“Si usas constantemente tu cerebro para afrontar retos difíciles, interesantes y estimulantes, tu cerebro estará más sano”, dijo Bialystok. “Y aprender un idioma es difícil, y eso hace que valga la pena”.







