Cuando se mezcla el ser un partido de pueblo, como es Aliança Catalana (AC), con un hiperliderazgo como el de Silvia Orriols, la consecuencia es que muchos de los debates internos quedan ahogados por la opinión preponderante de la única persona al mando, en este caso la alcaldesa de Ripoll. Orriols mantuvo a capa y espada que Aliança Catalana tenía que darlo todo en las municipales y presentarse en el mayor número de municipios posibles. Justo la estrategia que está desplegando ahora y por la que le llueven críticas por tensionar las incorporaciones, algunas con una ideología dudosa, para rellenar las listas, como el caso de la polémica incorporación del ex Fuerza Nueva Xavier Capelles en Vic. El ideólogo del partido y ahora candidato por Barcelona, Jordi Aragonès, el primo del expresident Pere Aragonès, tenía otro plan muy distinto: definir las municipales como una prueba piloto para un partido que todavía está en una fase embrionaria y presentarse sólo en Barcelona y en una quincena de municipios en donde el resultado pudiese ser espectacular o decisivo para determinar el futuro alcalde, según explican fuentes cercanas a la formación. La propuesta fue tumbada por Orriols, como ya hizo en su día cuando impuso la línea de renunciar a presentarse a las elecciones españolas, lo que da aire a un agónico Junts. El planteamiento de Jordi Aragonès era estratégico. Para AC resultaban más convenientes unas elecciones catalanas antes que las municipales, ya que estas últimas requieren un enorme esfuerzo electoral y una multitud de listas. Pero ese no es el calendario previsto. Aragonès temía que el trabajo fuese ingente para acabar quedando por debajo de la CUP en número de concejales. Por eso proponía una estrategia más sibilina. Jordi Aragonès proponía presentarse solamente en Barcelona y otra quincena de municipios donde el resultado pudiese ser espectacular; ganó Orriols Orriols se negó y prefirió el choque frontal contra Junts, que siempre se apunta el éxito en las municipales de ser el partido que más pueblos de Cataluña gobierna. A día de hoy, AC tiene intención de presentarse en unos 50 municipios, y su objetivo declarado es contar con candidaturas en todas las capitales de comarca, un total de 44. El doble de lo que planteaba a Aragonès, quien ha acabado siendo candidato de los aliancistas por Barcelona. En las últimas municipales, Junts presentó candidaturas en 772 localidades de Cataluña, obteniendo un total de 2.804 concejales, un 31 % de los que se presentaban. Aunque ahora retroceda un poco, AC nunca podrá competir con Junts en el terreno de los comicios locales a corto plazo, según señalan los expertos consultados. En unas catalanas, algunas encuestas sitúan a los de Silvia Orriols como segunda o tercera fuerza, pero en las municipales pueden ser la octava. Jordi Aragonès, con su prueba piloto, quería evitar que el efecto psicológico desinflase el globo que hoy por hoy sigue creciendo en la demoscopia catalana. Era la manera de evitar el titular que se avecina para el 24 de mayo de 2027: Junts bate a Aliança en las municipales. Quebraderos de cabeza Por ahora, la estrategia de Orriols está copando otros muchos titulares, con fichajes de antiguos miembros de Junts, sobre todo, pero también de ERC e incluso del PSC. Pero además le está dando numerosos quebraderos de cabeza. Al tener que crecer de manera tan acelerada, muchos de los miembros escogidos para las listas no acaban siendo los más idóneos. Buscar candidatos a cualquier precio hace que AC tampoco pueda ser muy selectiva El candidato de Figueras, Andreu Lliesa, tuvo que dimitir un mes después de haber sido escogido por su relación con una menor. En Girona tuvo que tirar del empresario Marc Villafañé, exMíster Girona y actual propietario de un emporio sanitario en toda la Costa Brava. En Llavaneres (Barcelona) ha recurrido a Oriol Giralt, quien, pese a ser independentista, había impulsado una moción de censura contra Joan Laporta en el FC Barcelona. En Manresa tuvo que fichar a la empresaria inmobiliaria Claudia Barès, a la que en la ciudad acusan de especuladora. Caladero municipal Junts es el caladero municipal de AC. De ahí vienen el grueso de sus fichajes para tener representación en el ámbito municipal, como ha pasado con Eric Esteban en Amposta, con Judith Vinyes en Berga o con Enric Daza en Cambrils, por poner algunos ejemplos. Después de las últimas municipales, Aliança sólo tenía representación municipal en Ripoll, Manlleu y Ribera d’Ondarra. En este último municipio, incluso, desaparecieron. Pero un goteo de tránsfugas, sobre todo procedentes de Junts, hace que ahora estén presentes en muchos más municipios: un total de catorce, entre los que destacan, además de Ripoll, Cambrils, Amer, Roda de Ter, Amposta y Berga. Cuando se mezcla el ser un partido de pueblo, como es Aliança Catalana (AC), con un hiperliderazgo como el de Silvia Orriols, la consecuencia es que muchos de los debates internos quedan ahogados por la opinión preponderante de la única persona al mando, en este caso la alcaldesa de Ripoll. Orriols mantuvo a capa y espada que Aliança Catalana tenía que darlo todo en las municipales y presentarse en el mayor número de municipios posibles. Justo la estrategia que está desplegando ahora y por la que le llueven críticas por tensionar las incorporaciones, algunas con una ideología dudosa, para rellenar las listas, como el caso de la polémica incorporación del ex Fuerza Nueva Xavier Capelles en Vic.