Una “okupación” de un espacio que supera las 200 hectáreas, casi el doble de las que posee el parque del Retiro, en plena Casa de Campo. Con ese término describe la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, la situación administrativa que permite la continuidad del Real Club de Campo Villa de Madrid con su actual modelo. La líder de la oposición viene denunciando de manera reiterada que los actuales gestores del entorno, un puntal de la jet set y de ciertos sectores cercados al Partido Popular, se aprovechan de una concesión caducada desde 2025.
El enorme recinto deportivo se erige sobre suelo público, pero su explotación corre a cargo de un grupo privado de socios en la actualidad. Maestre explica en declaraciones a los medios el origen de esta cesión y una controvertida actuación posterior para exponer la anómala coyuntura legal que rige sobre el espacio: “Según el acuerdo del pleno municipal adoptado en 1991, las instalaciones del club debían volver a manos del Ayuntamiento el 31 de diciembre de 2025, revirtiendo a la ciudad y todos los madrileños. Sin embargo, a las puertas de las elecciones municipales de 2003 y con José María Álvarez del Manzano como alcalde, el propio club decidió por iniciativa propia alargar su concesión nueve años más, hasta 2034. Lo hizo sin contar para ello con el refrendo del pleno, al que correspondía legalmente la decisión”.














