Noticia Exclusivo suscriptores El fallo reconstruye testimonios de cómo niñas fueron llevadas de manera sistemática ante el exjefe paramilitar, incluso cuando ya estaba en prisión.Esta es una de las imágenes que se conocen tras el aterrizaje del exparamilitar Hernán Giraldo en Colombia. Foto: Migración Colombia28.07.2026 22:01 Actualizado: 28.07.2026 22:01 28.07.2026 22:01 Actualizado: 28.07.2026 22:01

Andrea* tenía 11 años cuando su padre la llevó, junto a su hermana menor, a vivir de finca en finca en la vereda Casa de Tabla, en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. En una de esas casas (la que ellos llamaban Casa Blanca) había otra niña, apenas un poco mayor, de unos 13 años. Allí, según relató años después ante investigadores del CTI, llegó por primera vez un hombre conocido como ‘el patrón’.A cientos de metros de distancia, en la vereda Machete Pelao, otra niña cumplía 13 años el 15 de julio de 2005. Se llamaba Jimena* y subía con frecuencia a esa zona a visitar a su abuela. Según su propio relato, el hombre ya la observaba desde que ella tenía 12. En Quebrada del Sol, una tercera menor, Sara*, de 12 años fue llevada por una mujer conocida como "María" hasta otra finca. Cuando llegó, un hombre la esperaba en una habitación.Aunque no se conocían entre sí, las tres relataron años después la misma conducta. ‘El patrón’, jefe armado de la zona les impuso una relación, sin que ellas pudieran decidir libremente.Ese hombre era Hernán Giraldo Serna, conocido como también como ‘el viejo’, ‘el señor de la sierra’ o ‘el taladro’, fue el entonces comandante del Frente Resistencia Tayrona, una estructura del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) que delinquía principalmente en la Sierra Nevada de Santa Marta, en Magdalena y La Guajira.Hernán Giraldo Foto:EFEEl 30 de junio, casi dos décadas después de los hechos, el Juzgado Primero Penal del Circuito de Santa Marta condenó a Giraldo a un poco más de 21 años por los delitos de acceso carnal violento agravado, trata de personas con fines de explotación sexual, tortura y aborto forzado, todos ellos cometidos contra las tres menores.“La agresión sexual e incluso las uniones maritales forzosas vinculadas al conflicto pueden tener lugar porque el actor armado se vale de la fuerza, del clima de coacción generalizado, del poder de intimidación y sometimiento (con la consecuente garantía de impunidad, silencio de la víctima y omisión de las autoridades) que le otorga a los ojos de los demás su pertenencia al grupo armado, y el respaldo expreso o tácito de otros de sus miembros, todo ello dentro de un contexto de perpetuación de una dominación patriarcal, encaminada a asegurar la servidumbre sexual”, se lee en la sentencia.Los relatos de las víctimas, recogidos en distintas declaraciones entre 2018 y 2020 y citados en la sentencia, coinciden en una miso patrón. El sometimiento se construyó de manera progresiva, con la complicidad de Noralba Vasco, una mujer que aparece mencionada en los tres testimonios.Vasco, es descrita como una mujer cercana al exjefe paramilitar, habría sido una de las primeras integrantes de la red que, según la investigación, le llevaba menores de edad a los sitios donde permanecía recluido. Ella, además, cocinaba para Giraldo Serna, cuidaba su dinero y, según la describieron las víctimas, era quien hacía el contacto y les advertía que lo único que debían hacer era acceder, las llevaba a comprar ropa nueva para las visitas, y cuando alguna trabaja de resistirse les insistía en que no había forma de evitarlo. Las tres testimonios coinciden en que una de las técnicas utilizadas era el temor, ya que la zona estaba rodeada por hombres armados, y las niñas (según narraron) entendían que cualquier resistencia podía tener consecuencias para ellas o para sus familias. Jimena relató que su propia abuela, sabiendo lo que ocurría, le decía que no había nada que hacer frente a "ese señor", por miedo a represalias.Hernán Giraldo (primero en la fila, de sombrero blanco) se desmovilizó en 2006. Foto:EL TIEMPO“Como este señor era el jefe de las autodefensas, mi familia, que era mi abuela, decía que no podía hacer nada en contra de ese señor; la verdad siempre tuve temor de que me negara y atentara en contra de mi abuela”, contó Jimena sobre los hechos que pasaron cuando tenía 13 años en el 2005.El sometimiento no terminó con la desmovilización del grupo paramilitarSegún el fallo, tras permanecer un tiempo en la misma zona de la desmovilización, Giraldo Serna fue recluido sucesivamente en distintos centros penitenciarios. Primero en La Ceja (Antioquia), luego en Itagüí, después en La Modelo de Barranquilla, brevemente en La Picota de Bogotá, y de nuevo en Barranquilla hasta su extradición a Estados Unidos, en mayo de 2008 por cargos de narcotráfico, junto con otros jefes de grupos paramilitares.En cada uno de los centros penitenciarios, los abusos sexuales continuaron. Andrea relató que fue llevada a la cárcel de La Ceja por un hombre de la organización, ese día tomó fotografías dentro de la celda que después entregó como prueba a la Fiscalía. Meses más tarde el abuso se repitió en La Modelo de Barranquilla. Otra víctima describió una rutina similar en Itagüí, donde los abusos se repetían cada domingo. Contó también que, para evitar embarazos, Noralba Vasco la llevaba mensualmente a una farmacia a aplicarle una inyección anticonceptiva. Por su parte, Sara narró que fue llevada vivir cerca de Medellín, para estar cerca de Giraldo y que las visitas a la cárcel se mantuvieron durante 2006 y 2007.Fue condenado a de 251 meses y 24 días de prisión Foto:Archivo ParticularUno de los hallazgos que el Juzgado destacó como prueba objetiva, (aparte de los relatos de las víctimas) fue un trámite ante la Comisaría de Familia de Santa Marta, en donde el padre de una de las víctimas le entregó la custodia legal de sus hijas a Noralba Vasco.Ese documento, según estableció la investigación, le permitía a Vasco presentarse ante la autoridad carcelaria como madre o familiar de las menores para conseguir su ingreso a los penales donde estaba recluido Giraldo Serna. Los registros del Inpec, revisados por la Fiscalía durante inspecciones judiciales a los establecimientos de La Ceja e Itagüí, confirmaron ingresos de Vasco acompañada de menores de edad, coincidentes con las fechas señaladas por las víctimas.“Sus afirmaciones (de las víctimas) pudieron ser corroboradas mediante registros civiles, cartillas AFIS, fotografías aportadas por la víctima e informes institucionales sobre permanencia de Hernán Giraldo Serna en los establecimientos donde afirmó haberlo visitado”, dice la sentencia.Aborto forzadoEl relato de Sara incluye un episodio que la Fiscalía calificó como aborto forzado, ya que tras confirmarse un primer embarazo en Medellín, fue llevada a una finca donde sufrió un procedimiento clandestino y doloroso, con secuelas físicas. Meses después, un segundo embarazo sí llegó a término, tras advertir que no permitiría que la sometieran de nuevo. Medicina Legal halló cicatrices compatibles con su relato.Giraldo Serna (expulsado de Justicia y Paz por la Corte Suprema) admitió parcialmente los hechos, incluida una relación con una víctima de unos 13 años y un hijo de ese vínculo y aceptó la mayoría de los cargos el 26 de marzo de 2025. El cargo de aborto forzado, inicialmente rechazado, lo aceptó el 27 de agosto de ese año. Por esos hechos fue condenado a 20 años y 11 meses de prisión. *todos los nombres fueron cambiados para proteger a las víctimas Redacción Justicia Conozca más noticias de Justicia: LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.