Cuando los tanques rusos cruzaron la frontera rumbo a Kiev, Ucrania era un enano geopolítico. Un tablero sobre el que grandes potencias tomaban decisiones, muchas veces ignorando las pulsiones e intereses del país. Ahora, Kiev se está esforzando en demostrar todo lo contrario, y el ataque de este fin de semana contra un buque iraní en el mar Caspio es solo un último ejemplo. Este sábado, Teherán denunciaba un ataque de misiles ucranianos contra un "buque comercial" iraní en el mar Caspio, el gigantesco lago que orilla Irán al sur y Rusia al norte. El ataque mató a al menos un tripulante del buque e hirió a otros tres. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, defendió los objetivos como "buques [dos] que participaban en el transporte de carga militar". El lunes, el Ministerio de Exteriores iraní lo declaró como "un peligroso aventurerismo de Ucrania". "No pasará sin que respondamos", añadió el portavoz del Ministerio, Esmail Baghaei, avivando los miedos de que se abra un nuevo frente que amplíe la guerra de Irán y acabe, como dos incendios, fusionando ambos conflictos. Ese "aventurerismo" ucraniano es la enésima señal de que Kiev, aupado por su capacidad de resistencia militar frente a la invasión rusa, aspira (y consigue) desempeñar un papel geopolítico mucho más relevante. Ucrania ha dejado de ser únicamente el escenario donde otros libran sus disputas para convertirse en un actor con capacidad propia de influencia, también más allá de las fronteras europeas. Este marzo, apenas unos días desde el inicio de la Operación Furia Épica de EEUU e Israel contra Irán, Ucrania se ofrecía a sus vecinos del Golfo como fuente de conocimiento y proveedor de tecnología para hacer frente a los enjambres de drones iraníes que diezmaban las defensas antiaéreas de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. Mientras Washington desestimaba la oferta, soldados ucranianos fueron recibidos en “varios países del Golfo”, con localizaciones confirmadas, al menos, en Qatar y Emiratos Árabes Unidos. TE PUEDE INTERESAR Ahora, Teherán denuncia que el ataque ucraniano tiene el objetivo de "ampliar la guerra" y "arrastrar a Irán" a una nueva confrontación abierta con EEUU, justo cuando Washington ha declarado su intención de volver a la senda de la negociación. Varias voces dentro del estamento político-militar iraní han acusado a Ucrania, también, de actuar en favor de "intereses israelíes" o de querer "arrastrar a Europa" al conflicto "probablemente con luz verde de la OTAN". Atacar a Rusia allá donde esté Ucrania ha defendido estar actuando como siempre ha actuado: dar a Rusia allá donde esté, desde Sudán a Mali o Libia. "Obtuvimos resultados muy contundentes con ataques a largo alcance en el mar Caspio, incluidos buques utilizados en envíos de carga militar relacionados con Irán, así como un buque de guerra", declaró Zelenski. Aunque Kiev ya ha denunciado en anteriores ocasiones la participación iraní en la invasión rusa (mediante el suministro de decenas de miles de drones), en este caso se ha apresurado a añadir una segunda justificación: aseguró que Ucrania ha obtenido información de inteligencia que sugiere que Rusia está compartiendo con Irán imágenes satelitales de instalaciones militares estadounidenses y árabes del Golfo. TE PUEDE INTERESAR "Existe una clara correlación entre las imágenes satelitales rusas de estos sitios y los ataques iraníes, tanto antes de los ataques, en preparación para ellos, como después, para evaluar los daños causados", aseguró Zelenski. En este escenario, el mar Caspio no debería ser la excepción. El buque atacado, del que no ha trascendido el nombre, navegaba entre el puerto de Astracán (Rusia) y el de Anzali, en Irán, en lo que el gobernador regional persa describió como un "corredor seguro y fiable para los intercambios comerciales entre ambos puertos". Con el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes en el golfo Pérsico y el golfo de Omán, el Caspio ha adquirido en las últimas semanas una nueva relevancia como ruta comercial de vital importancia para la supervivencia de Teherán, no solo con Rusia, sino también con el resto de países del Cáucaso, Asia central, China por ferrocarril e, indirectamente, con Europa del Este. Ucrania, por supuesto, ha justificado el ataque en que el buque llevaba material militar (Irán sostiene que transportaba un cargamento de hierro); pero acercándose a su quinto aniversario, la guerra ya ha cambiado. Si en noviembre de 2022, cuando Ucrania atacó el puente de Kerch (Crimea), corrieron ríos de tinta sobre si era o no un objetivo militar legítimo –lo que podía poner entonces en cuestión el renqueante apoyo militar europeo–, este julio ha bombardeado hasta en seis ocasiones almacenes de Wildberries, el ‘Amazon ruso’. De nuevo, la justificación es que ese 'Amazon' era parte necesaria para sostener el esfuerzo bélico ruso. El debate ha desaparecido. Lo cierto es que Ucrania está utilizando todas las vías que encuentra para acogotar la economía rusa: solo puede sentar a negociar a Moscú si éste está en posición de debilidad. TE PUEDE INTERESAR Los cinco dedos ucranianos que estrangulan las cuentas de Vladímir Putin POR Fermín Torrano. Kramatorsk (Ucrania) M. Redondo Gráficos: José Ramón Pérez Los golpes a las refinerías solo fueron el comienzo de la estrategia. El mar se ha convertido en el verdadero callejón de Moscú, con ataques a buques del mar de Azov al Mediterráneo, pasando por el mar Negro y, ahora, recién inaugurado, el Caspio. La venganza de Moscú (y Teherán) Rusia no se quedará quieta, y no es la primera vez que copia una estrategia ucraniana para desatar sus represalias. A fecha de 27 de julio, más de 80 gasolineras en la región de Járkiv han sido destruidas por ataques rusos. Este mismo martes, Moscú reivindicaba nuevos ataques contra buques y puertos graneleros ucranianos en el mar Negro. Y está por ver cómo reacciona Irán. A pesar de la aparente tregua con Estados Unidos, Teherán tiene poco interés en abrir un segundo frente abierto. Pero, al mismo tiempo, no puede dejar pasar un ataque así sin parecer débil, al menos a nivel interno. En circunstancias normales, Irán es experto en ese baile de respuesta-militar-sin-desatar-escalada, como se vio en los intercambios de misiles con Israel en 2025, cuidadosamente diseñados para no desatar la guerra abierta. Pero eso fue antes de la muerte del ayatolá y el nuevo Irán que dejó. TE PUEDE INTERESAR Teóricamente, la costa ucraniana del mar Negro está dentro del alcance de los misiles iraníes, pero una acción de ese tipo no tendría precedentes. En tono beligerante, el jefe de la comisión de seguridad nacional y política exterior del parlamento iraní, Ebrahim Azizi, apuntaló la amenaza: “Cualquier ataque contra Irán siempre tiene un coste, y eso sigue siendo cierto hoy; Estados Unidos e Israel son plenamente conscientes de ello. Ucrania podrá entenderlo pronto”. “¡La lista de aquellos que calculan mal no para de crecer!”, añadió. Pero también Irán tiene mucho que calcular, como escribía en un análisis en X Hamidreza Azizi, del Stiftung Wissenschaft und Politik (SWP). Ataques abiertos contra buques o infraestructuras ucranianas podrían "dar a los miembros de la OTAN un mayor incentivo para participar en una acción militar contra Irán". Lo que queda claro ya es que Ucrania ha decidido ser actor, y no solo espectador, de esta nueva geopolítica.
Lo que un ataque ucraniano en el mar Caspio te cuenta sobre la nueva mano geopolítica de Kiev
El "aventurerismo" ucraniano es la enésima señal de que Kiev, aupado por su supervivencia militar a la invasión rusa, quiere y está jugando un rol geopolítico mucho más importante










