El concepto del ikigai, originado en Jap�n, responde a la necesidad de encontrar el sentido a lo que hacemos y a lo que somos. Conectar con el ikigai puede ser beneficioso en el mundo laboral, significa tener capacidad de adaptabilidad, de encontrar prop�sito y un valor diferencial.Okinawa, en Jap�n, es una de las llamadas zonas azules, donde viven m�s personas centenarias. Dan Bruetner, investigador de National Geographic que ha indagado en las causas profundas de esta longevidad y bienestar, considera que el ikigai es esencial. Se trata de un concepto que une sus ra�ces en la era Helan (794-1185) y que se ha popularizado recientemente en todo el mundo. Est� formado por la combinaci�n de iki (vida) y gai (valor) y por tanto se traduce como "el valor de la vida" o "la raz�n de ser".Entre las personas mayores de Okinawa, el cultivo del ikigai se realiza con rutinas simples, como cocinar, arar la tierra y recoger los frutos, ayudar a los dem�s o seguir aprendiendo. Nunca se jubilan, sino que siguen sirviendo a su prop�sito vital.El ikigai es la intersecci�n de cuatro elementos: la pasi�n, la misi�n, la vocaci�n y la profesi�n. En otras palabras, lo que amas, a lo que te dedicas y sabes hacer especialmente bien, lo que el mundo necesita y aquello por lo que te pueden pagar. Cuando las cuatro �reas coinciden, se ha encontrado el ikigai.�C�mo conecta el ikigai con nuestra empleabilidad? Si entendemos esta �ltima como la capacidad que tenemos de ser empleables, por cuenta propia o por cuenta ajena, en el mundo actual, esta va m�s all� de las habilidades t�cnicas; requiere de automotivaci�n, de prop�sito, de adaptabilidad constante a lo que los mercados necesitan y, por supuesto, de valor diferencial, que es lo que es el talento: una inteligencia triunfante.Es el concepto de Invierte la b�squeda (Conecta), de la experta Madeline Mann, y de su modelo Glory, siglas en ingl�s de lo que se podr�a traducir como: re�na las palabras clave que le definan, haga una lista de las tareas que ha realizado hasta la fecha, observe su historia para contarla de la mejor manera posible, refine sus logros y expr�sese en positivo. Es la manera de elegir d�nde y con qui�nes desea estar, desde la pasi�n, misi�n, vocaci�n y profesi�n, y no que sea la empresa la que le elija a usted. Ahora el poder lo tiene el talento y no tanto el empleador.Convertirse en un samur�iEl samur�i, que tantas veces hemos visto en el cine, personifica como ninguna otra figura las ventajas del ikigaicomo uni�n de prop�sito de servicio, disciplina, maestr�a y profundo sentido de la vida. El samur�i no entend�a su papel en la sociedad nipona como un trabajo, sino como un camino vital. Su ikigai no era la guerra, sino la perfecci�n de su propio car�cter a trav�s de la pr�ctica marcial, la poes�a, la estrategia, la filosof�a y la est�tica.Su pasi�n se mostraba en el camino recorrido, tanto o m�s que en el resultado. Su maestr�a y excelencia t�cnica como guerrero era indudable, porque dedicaba su vida a ello: a la espada, el arco, la equitaci�n, la estrategia, la caligraf�a o la meditaci�n. Lo que el mundo necesitaba de los samur�is era que sirvieran a su se�or, a su clan, a su comunidad. La necesidad social era preservar y mantener el orden, como una fuerza de seguridad actual. A cambio de su labor, el samur�i recib�a una compensaci�n, un estipendio, en forma de tierras, arroz y ciertos privilegios. En el Jap�n feudal, su empleabilidad estaba asegurada.Hoy en d�a, la conexi�n entre el prop�sito personal o ikigai y el prop�sito corporativo no puede estar m�s de moda. El profesor �lvaro Lle� y su equipo del proyecto Strength Purpose lo ha demostrado con evidencias cient�ficas que pueden resumirse en siete puntos:Las palancas m�s desarrolladas para el prop�sito corporativo son el liderazgo y la comunicaci�n horizontal que favorece la confianza y el compromiso de los equipos. �Las menos desarrolladas? La distribuci�n de ese liderazgo a todos los niveles de la empresa y la conexi�n de los sistemas de gesti�n, generalmente rutinarios, con el prop�sito.El resultado m�s relevante a partir del prop�sito colectivo es el llamado comportamiento extra-rol, lo que hacen los profesionales de forma voluntaria m�s all� de lo que requiere su puesto de trabajo.La estrategia es la principal palanca en la implantaci�n del prop�sito corporativo. Sin una bien dise�ada y adecuadamente implantada, los logros son m�nimos.La confianza es la clave de b�veda de todo el edificio, mientras que los valores de relaci�n interpersonal y de contribuci�n son grandes facilitadores del proceso.En las empresas de mayor dimensi�n, el efecto (positivo o negativo) de los sistemas de gesti�n es a�n mayor.Sin prop�sito no hay compromiso. Tal vez por eso en muchas empresas el compromiso de sus empleados est� en m�nimos: porque el prop�sito corporativo se enuncia, pero no se vive.El impacto de la consistencia ofrece un resultado sorprendente. Debe haber un equilibrio entre conocimiento del prop�sito, interiorizaci�n y contribuci�n. Por ello, el liderazgo aut�ntico, coherente entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos es m�s importante que nunca.En este mundo tan VUCA (vol�til, incierto, complejo y ambiguo), tan acelerado, alocado y repleto de opciones, el ikigai responde a la necesidad esencial de encontrar sentido a lo que hacemos y a lo que somos. Ante la ansiedad creciente, la automatizaci�n y la b�squeda del equilibrio en nuestras vidas, el ikigai se convierte en una alternativa humana a lo que se impone hoy. Le animamos a definir tu ikigai y a aplicarlo a su carrera profesional para la empleabilidad.Juan Carlos Cubeiro es autor de 'Autoliderazgo', Premio Nacional de Management y director de Estrategia y Liderazgo de Amrop.
Por qu� definir su 'ikigai' determinar� su empleabilidad
Okinawa, en Jap�n, es una de las llamadas zonas azules, donde viven m�s personas centenarias. Dan Bruetner, investigador de National Geographic que ha indagado en las causas...








