La FIFA presentó su nuevo proyecto empresarial acompañado de una promesa para sus 211 federaciones: elevar de ocho a 20 millones de dólares los recursos que cada una podría recibir mediante el Programa Forward durante el ciclo 2027-2030.El organismo también plantea la creación de Fast Forward, un mecanismo voluntario que permitiría acceder por una sola ocasión a otros 20 millones de dólares para financiar estadios, centros de entrenamiento y proyectos de infraestructura.Te puede interesar: La FIFA quiere abrir la puerta a inversores privadosEl aumento está relacionado con FIFA Forward Enterprise, una nueva subsidiaria que concentraría la operación comercial de los torneos mayores del organismo, principalmente la Copa del Mundo. La FIFA pretende captar hasta 4,200 millones de dólares mediante la entrada de inversionistas privados y utilizar parte de esos recursos para financiar el crecimiento del Forward.— FIFA Media (@fifamedia) July 28, 2026Entre los posibles socios aparecen la firma financiera JP Morgan y Thrive Capital, de Joshua Kushner. El empresario podría encabezar, mediante Thrive Eternal, al grupo que adquiriría una participación minoritaria en una empresa valorada inicialmente en 20,000 millones de dólares.Aunque el apellido suele asociarse con Jared, yerno de Donald Trump, quien participa en la negociación es Joshua. Jared no figura como inversionista, pero su intervención en la candidatura de Estados Unidos, México y Canadá para organizar el Mundial de 2026 y la relación que construyó con Gianni Infantino ayudan a explicar por qué la familia vuelve a aparecer cerca de la FIFA.Joshua, de 41 años, es hijo del empresario inmobiliario Charles Kushner y hermano de quien fue uno de los principales asesores de Trump en la Casa Blanca. A diferencia de Jared, desarrolló la mayor parte de su carrera fuera de la política y de los negocios inmobiliarios familiares.En 2009 fundó Thrive Capital, una firma especializada inicialmente en internet, software y empresas tecnológicas. También cofundó Oscar Health, una aseguradora médica basada en tecnología en la que permanece como vicepresidente del consejo.Thrive creció mediante inversiones en compañías que consideraba capaces de aumentar su valor durante periodos prolongados. Entre sus apuestas se encuentran Instagram, Spotify, Stripe, Databricks y OpenAI.Esa trayectoria explica mejor la presencia de Kushner en el proyecto de la FIFA que su parentesco con Jared. Su negocio consiste en entrar en empresas y marcas con audiencias amplias, ingresos recurrentes y posibilidades de crecimiento.La compañía relacionada directamente con la negociación es Thrive Eternal, creada en abril de 2026 para realizar inversiones de largo plazo. A diferencia de un fondo tradicional, no tiene una fecha establecida para vender sus activos y devolver el dinero a sus inversionistas.Su propósito es comprar participaciones en un número reducido de instituciones, conservarlas durante décadas y beneficiarse de su crecimiento. La estrategia permite permanecer como socio sin la presión de vender después de unos cuantos años.Kushner ya cuenta con antecedentes como inversionista deportivo. Primero tuvo una participación minoritaria en los Memphis Grizzlies y posteriormente entró al grupo de propietarios del Miami Heat.Su movimiento más importante llegó en abril de 2026, cuando Thrive Eternal acordó adquirir una participación minoritaria y sin control en los San Francisco Giants. La operación todavía necesita la aprobación de las Grandes Ligas, pero permite conocer el tipo de activos en los que pretende invertir la nueva compañía.Thrive Eternal busca franquicias deportivas, instituciones culturales y marcas cuyo valor sea difícil de reemplazar mediante la tecnología o la inteligencia artificial.El Mundial cumple con esas características. Cuenta con una audiencia global, no tiene un producto equivalente que pueda sustituirlo y genera ingresos mediante derechos de transmisión, patrocinios, entradas, hospitalidad y licencias.Thrive también tiene como asesor a Bob Iger, exdirector ejecutivo de Disney, quien participa en su estrategia deportiva. Su experiencia aporta conocimientos sobre entretenimiento, derechos audiovisuales y administración de marcas internacionales al perfil financiero de Kushner.La FIFA pretende crear FIFA Forward Enterprise, una subsidiaria que reuniría sus principales actividades comerciales y la operación de torneos masculinos, femeninos y juveniles, incluidos el Mundial y el Mundial de Clubes.La nueva empresa tendría una valoración inicial de 20,000 millones de dólares. El organismo buscaría captar hasta 4,200 millones durante 2026 mediante la venta de participaciones minoritarias y sin derecho de control.Thrive Eternal aparece como candidata para encabezar al grupo de compradores, mientras JP Morgan participaría como asesor financiero.Los inversionistas no comprarían una parte de la FIFA como organismo rector, sino acciones de una compañía encargada de administrar sus principales fuentes de ingresos.La FIFA asegura que conservaría el control de las reglas, los calendarios, los formatos, las sedes y las decisiones deportivas. Los accionistas privados tampoco tendrían mayoría en el consejo de la nueva empresa.Esa estructura limitaría su poder formal, pero no eliminaría sus intereses económicos. El rendimiento de la inversión dependería de que los torneos generen más contratos de televisión, patrocinios, entradas, hospitalidad y licencias.La UEFA cuestionó precisamente esa combinación. Su postura es que una institución encargada de regular el futbol no debería compartir con inversionistas privados el negocio de las competencias sobre las que también toma decisiones.El Programa Forward es el mecanismo mediante el cual la FIFA distribuye recursos para el desarrollo del futbol entre sus asociaciones afiliadas.En el ciclo 2023-2026, cada federación puede acceder a un máximo presupuestado de ocho millones de dólares para operación, infraestructura, selecciones nacionales, competencias, futbol base y desarrollo femenil.El dinero no se entrega de manera automática. Las asociaciones deben presentar proyectos, comprobar los gastos y someter el uso de los recursos a revisiones y auditorías.La nueva propuesta elevaría la asignación a 20 millones de dólares por federación durante el periodo 2027-2030. El incremento sería de 12 millones, equivalente al 150% respecto al ciclo actual.La cantidad aumentaría posteriormente a 22 millones entre 2031 y 2034 y a 24 millones durante el periodo 2035-2038.A esos recursos se añadiría Fast Forward. Cada federación podría solicitar una sola vez hasta 20 millones adicionales para estadios, centros nacionales de entrenamiento y obras que no puedan financiarse dentro de un ciclo ordinario.Para las asociaciones con ligas pequeñas, pocos patrocinadores y presupuestos limitados, la diferencia sería considerable. El aumento podría financiar instalaciones, selecciones juveniles, entrenadores, torneos locales y competencias femeniles.La promesa de más recursos convierte al Forward en el principal argumento de Infantino para obtener el respaldo necesario. La creación de FIFA Forward Enterprise requiere el apoyo de la mayoría de las 211 federaciones y las aprobaciones correspondientes del Consejo de la FIFA.La información publicada por The Times introduce una diferencia que la FIFA todavía no ha aclarado. Según las fuentes del diario británico, alrededor del 20% de FIFA Forward Enterprise se repartiría entre las 211 federaciones.Cada asociación recibiría acciones valoradas en aproximadamente 20 millones de dólares. Podría conservarlas y beneficiarse si aumenta el valor de la empresa o venderlas para obtener recursos.La cifra coincide de manera aproximada con la valoración estimada del negocio. El 20% de una compañía tasada en 20,000 millones equivaldría a 4,000 millones, alrededor de 19 millones por cada una de las 211 asociaciones.Sin embargo, la FIFA no ha confirmado que Fast Forward vaya a funcionar mediante la entrega de acciones. Su comunicado únicamente señala que las federaciones podrían acceder voluntariamente a un máximo de 20 millones de dólares en capital para proyectos especiales, sin especificar si recibirían efectivo, acciones u otro instrumento financiero.Por eso, no puede afirmarse que cada asociación obtendría automáticamente 40 millones de dólares en efectivo. El incremento de ocho a 20 millones del Forward ordinario sí forma parte de la propuesta oficial. La posible entrega de acciones continúa siendo información atribuida a The Times.La diferencia es importante. Si reciben acciones, las federaciones no sólo votarían por un aumento de sus recursos: también se convertirían en socias económicas de la empresa cuya creación deben respaldar.En ese escenario, las asociaciones tendrían interés en que FIFA Forward Enterprise aumente su valor mediante una mayor explotación comercial de los torneos.Joshua no es el primer integrante de su familia relacionado con la FIFA. Jared Kushner participó desde la Casa Blanca en las gestiones políticas de la candidatura de Estados Unidos, México y Canadá para organizar el Mundial de 2026.El gobierno de Trump debía ofrecer garantías sobre seguridad, visas y acceso al país en un momento en el que sus políticas migratorias generaban dudas entre algunas federaciones.Después de que la candidatura norteamericana derrotó a Marruecos en la votación de 2018, Jared y Carlos Cordeiro, entonces presidente de US Soccer, ayudaron a establecer una relación entre Infantino y Trump.El vínculo entre el mandatario y el presidente de la FIFA se fortaleció durante la preparación y celebración del Mundial. Infantino visitó en distintas ocasiones la Casa Blanca y ambos participaron en actos oficiales relacionados con la competencia.Jared mantuvo el contacto con el dirigente después de abandonar el gobierno. Ha explicado que lo apoyó mediante ideas, conexiones y la solución de algunos problemas relacionados con la organización del torneo.No existe evidencia pública de que Jared o Trump hayan intervenido para favorecer a Thrive Eternal, ni de que el parentesco haya determinado la elección de Joshua como posible inversionista.La entrada de capital privado no es una idea nueva para Infantino. En 2018 promovió una propuesta cercana a 25,000 millones de dólares para financiar durante 12 años un Mundial de Clubes ampliado y una nueva competencia mundial de selecciones.El proyecto no prosperó por la oposición de la UEFA y las dudas sobre la identidad de los inversionistas y la influencia que podrían adquirir sobre las competencias.Ocho años después, Infantino regresa con una estructura diferente: una subsidiaria con valoración propia, participaciones minoritarias y una promesa directa de más recursos para las federaciones encargadas de aprobarla.La FIFA no vendería jurídicamente el Mundial, pero abriría a inversionistas privados una parte de la empresa encargada de explotar sus principales ingresos. Joshua Kushner encabeza al grupo que podría aportar el capital; las federaciones deberán decidir si el aumento del Forward compensa compartir el valor futuro de sus torneos.