El eclipse solar total del <b>12 de agosto de 2026</b>, considerado uno de los eventos astronómicos más importantes de la década, no solo atraerá a millones de personas en Europa.

También será una oportunidad única para que la NASA estudie el Sol desde el aire.La agencia espacial desplegará uno de sus aviones de investigación <b>WB-57</b>, capaz de volar a unos <b>740 kilómetros por hora</b> y a una altitud de <b>15.200 metros </b>para perseguir la sombra de la Luna mientras cruza Groenlandia, Islandia y España.En la parte frontal del WB-57 viajará un sistema de cuatro cámaras de alta resolución conocido como <b>Scifli Multispectral Airborne Imager (SAMI)</b>.El instrumento captará al menos <b>20 imágenes por segundo</b> de la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol, en distintas longitudes de onda de luz visible e infrarroja.Gracias a esa velocidad y a que el avión seguirá la trayectoria del eclipse, los científicos podrán observar la corona durante <b>casi tres minutos</b>, frente a los <b>2 minutos y 18 segundos</b> que, como máximo, podrá verse desde tierra.Además, al volar por encima de las nubes y de gran parte de la atmósfera, las cámaras podrán registrar longitudes de onda infrarrojas que normalmente son absorbidas antes de llegar a la superficie terrestre.Las imágenes permitirán estudiar con mayor detalle las prominencias solares, enormes estructuras de plasma que sobresalen de la superficie del Sol.Los investigadores también buscan comprender mejor por qué la corona alcanza temperaturas cercanas al <b>millón de grados</b>, a pesar de estar más alejada de la superficie solar, así como la relación entre ese material y el viento solar que se expande por todo el sistema solar.La misión de la NASA no se limitará al avión.Equipos de varias universidades de Estados Unidos lanzarán <b>86 globos científicos</b> desde Islandia y España antes, durante y después del eclipse.En Islandia, los investigadores medirán cómo la oscuridad temporal modifica la capa más baja de la atmósfera, conocida como capa límite, cuya altura cambia según la temperatura y la humedad.En España, otros globos equipados con cámaras de 360 grados fotografiarán la sombra de la Luna desde gran altitud y analizarán cómo varían los niveles de ozono durante el eclipse.Los datos obtenidos ayudarán a comprender mejor tanto el comportamiento del Sol como los efectos que un eclipse total produce sobre la atmósfera terrestre, un fenómeno que solo puede estudiarse durante unos pocos minutos cada varios años.