La discusión por la reforma de la Ley de Tierras volvió a poner en el centro de la escena un caso que marcó un antes y un después en la regulación de la propiedad rural en Argentina. Se trata de la historia de Valle Hermoso, una pequeña localidad riojana que en 2008 quedó incluida en una operación de compraventa de 200.000 hectáreas adquiridas por un inversor estadounidense. La transacción comprendía no solo campos y montañas, sino también un pueblo entero, con sus habitantes, una escuela, una capilla, un puesto sanitario y las fuentes de agua de la zona. A casi dos décadas de aquel episodio, el antecedente volvió a cobrar relevancia en medio del tratamiento parlamentario del proyecto oficial que busca modificar la Ley 26.737, sancionada en 2011 para establecer límites a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. Mientras el oficialismo sostiene que la normativa vigente desalienta inversiones, quienes rechazan la iniciativa advierten sobre sus consecuencias en materia de soberanía y control de recursos estratégicos. Una batalla judicial que sentó precedente El fiscal de Estado de La Rioja, Emilio Rodríguez, quien encabezó la representación judicial de los habitantes de Valle Hermoso, reivindicó el proceso que culminó con el reconocimiento de los derechos de la comunidad y advirtió sobre los riesgos de modificar la legislación actual.“Después de una década de batalla judicial, logramos que se reconozca la posesión de la gente que vive en Valle Hermoso, un pueblo que fue vilmente rematado”, afirmó en diálogo con Total Normalidad, por Futurock.
El caso Valle Hermoso: el pueblo vendido que inspiró la Ley de Tierras y que vuelve al debate
La historia de Valle Hermoso, en La Rioja, reapareció en la discusión por la reforma impulsada por el Gobierno. El fiscal de Estado Emilio Rodríguez, que representó a los pobladores, aseguró que modificar la norma vigente “pone en serio riesgo la soberanía y la seguridad de la Nación”.








