0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialChad ha anunciado sus planes de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI), alegando su eficacia “limitada y de aplicación variable”. El Gobierno militar de este país de África Occidental presentó el lunes una carta a las Naciones Unidas para iniciar el proceso de retirada del tribunal, el cual fue establecido para investigar y juzgar los crímenes más graves que pueden cometer los individuos, como los de guerra, de lesa humanidad y de genocidio. La salida, sin embargo, no se formalizará al menos hasta dentro de un año.Esta retirada se da en un contexto de denuncias de la comunidad internacional contra la presunta implicación de Chad en el conflicto de Sudán, y supone un nuevo revés para la CPI en África: con Chad, ya son cuatro los países de este continente que en los últimos meses han iniciado el proceso de retirada del tribunal con sede en La Haya. Níger, Malí y Burkina Faso –todos gobernados por juntas militares– anunciaron conjuntamente su salida el pasado septiembre, bajo el pretexto de que la CPI aplica una justicia selectiva.Esta ola de renuncias coincide además con una ofensiva contra la CPI impulsada por Estados Unidos, país que no forma parte del organismo. Desde el regreso de Donald Trump al poder, Washington ha incrementado la presión sobre el tribunal con medidas destinadas a minar su capacidad de funcionamiento, como la imposición de sanciones sobre algunos de sus jueces. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, fue explícito respecto a las intenciones de la Casa Blanca el pasado 13 de julio en un artículo publicado en el Wall Street Journal en el que aseguraba que su Gobierno utilizaría “todas las herramientas” a su disposición para desmantelar la CPI “ladrillo a ladrillo si es necesario”.A ojos de la Administración Trump, el tribunal constituye una amenaza contra la soberanía estadounidense, ya que, por ejemplo, se arroga la autoridad para investigar presuntos crímenes de guerra cometidos por personal norteamericano en Afganistán. A este resquemor también contribuye la decisión de la CPI de emitir órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, y su exministro de Defensa Yoav Gallant por los supuestos crímenes cometidos en Gaza.El interés de EE.UU. por desactivar a la CPI explica también la decisión de Venezuela de anunciar el pasado viernes su retirada del organismo, el cual investiga posibles crímenes de lesa humanidad cometidos desde el 2017 bajo el Gobierno de Nicolás Maduro. Al comunicar su salida, las autoridades venezolanas denunciaron la parcialidad del tribunal, acusándolo de concentrar su labor “de manera desproporcionada en países africanos y latinoamericanos”. La decisión de Venezuela fue aplaudida con entusiasmo por Washington, que ayer también celebró el movimiento de Chad. En un mensaje en la red social X, la Oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado estadounidense calificó a la CIP de “institución defectuosa” y animó a “poner fin a la intromisión ilegítima” de un organismo “que no rinde cuentas” a nadie.
Chad se suma a la ola de países que deciden abandonar la Corte Penal Internacional
La retirada del país africano coincide con la campaña de presión contra el tribunal emprendida por EE.UU.










