Muchos conocen a Jessica Goicoechea (Barcelona, 29 años) por ser una de las influencers españolas más destacadas. Solo en su perfil de Instagram, la catalana acumula casi dos millones de seguidores. Pero cuando Goicoechea atiende esta videollamada a EL PAÍS, la conversación no gira tanto en torno a las redes como a patrones, tejidos, campañas y nuevos lanzamientos. En 2019, se metió de lleno al mundo empresarial y fundó Goi, una firma de trajes de baño reconocida por sus sensuales diseños. “La idea fue completamente mía, se me ocurrió porque odio las marcas que suelen dejar los bañadores después de tomar el sol y siempre me ha costado mucho encontrar piezas de biquini más pequeñitas y que favorecieran la figura”, explica desde la oficina de su empresa en Barcelona. Siete años después de la creación de la marca, Goi se ha convertido en una empresa de renombre internacional a la que han hecho pedidos estrellas de Hollywood, como Eva Longoria, o del deporte, como Lionel Messi, quien hace encargos para su mujer, Antonela Roccuzzo. Este éxito profesional lo ha culminado hace pocos meses con una gran victoria personal. El pasado mes de marzo, anunció que había ganado el que definió como “el peor episodio” de su vida. Tras seis años de silencio, la justicia reconoció los hechos de violencia de género que había sufrido por parte de su expareja, River Viiperi, en 2020. “Es un tema que ya ha pasado”, reconoce ahora con una sonrisa.Goicoechea no está exenta de polémicas. Es una famosa de las que se moja, a pesar de las críticas que puedan desencadenarse. Un debate que se mantiene para ella en el tiempo está relacionado con su negocio. Durante años ha recibido quejas de muchos usuarios en redes sociales que consideran que los biquinis de Goi están pensados exclusivamente para mujeres delgadas y no para todo tipo de cuerpos. “Soy consciente de que no llueve a gusto de todos y que siempre va a haber críticas, pero la realidad es que hacemos tallas desde la XS a XL, para todos los cuerpos, solo tienes que sentirte cómoda y a gusto para ponértelos”, justifica. “Y sí que hay, hay muchas chicas de talla grande que se ponen nuestros modelos, porque me lo dicen. Entiendo que la imagen desde fuera al final es un concepto muy sexi y ya la gente lo asocia a un cuerpo más delgado, pero no es la realidad”, defiende la influencer.La empresaria siempre lo ha tenido claro con su negocio. En su opinión, estos trajes de baño “son ella”. “Me encanta el verano y los sitios de playa. Creo que siempre ha ido la marca acorde con mi imagen”. La firma afronta la temporada estival con una intensa hoja de ruta de lanzamientos. El pasado 16 de julio presentó Vibrancy, la primera colección del verano, y el próximo 30 de julio verá la luz Solaire, la segunda entrega. La marca completará su calendario veraniego con otras dos colecciones que llegarán durante el mes de agosto. Las famosas GoiLos valores de Goi se basan en “empoderar a las mujeres para que se sientan audaces e imparables”. Cuando la empresaria busca a celebrities que lleven sus biquinis a modo de colaboración, siempre se asegura de que se identifiquen con este lema. Las cantantes Aitana, Nathy Peluso o Rosalía son algunas de las caras visibles que han lucido un Goi. “Buscamos a estas mujeres porque nos gusta lo que representan”, señala orgullosa. Y puestos a soñar, fantasea con que otras talents lleven sus diseños: “Me gustaría que se lo pusieran Kylie Jenner, Amelia Gray y Bella Hadid. Zoe Kravitz sería increíble y también Zendaya. Son todas mujeres que a mí me inspiran, así que algún día”.Por el momento, se conforma con el presente. Uno en el que se considera pionera frente a sus compañeras del sector. En los últimos años se ha visto un bum de las influencers aventurándose a abrir negocios que compaginan con sus trabajos de creadoras de contenido; pero cuando Goi abrió, no era así, y mantenerse no ha sido fácil. Otras grandes instagramers o youtubers, como Dulceida o María Pombo, desarrollaron, en ambos casos, marcas de ropa que actualmente no siguen en activo, a pesar de que ellas están en la cresta como figuras públicas. ¿Cuál ha sido el secreto de su empresa para mantenerse? “Emprender ha sido una montaña rusa con muchos altibajos. Hemos pasado por momentos de: ‘No sabemos si tenemos que cerrar’. Pero creo que al final el truco es tener mucha paciencia, creer mucho en tu proyecto, no tirar la toalla y seguir luchando”, detalla la barcelonesa.La estratagema quizás es renovarse constantemente. Este año Goi se lanza al siguiente nivel: un tanga de hilo como parte de abajo del biquini, y el año que viene la apuesta se redobla con una línea de hombre. “Le decía al equipo que era el momento de atreverse con el público masculino. Irán acorde con los de mujer, para que vayan a conjunto”, ríe. Sobre estos nuevos trajes de baño para hombres, Joan Prats, diseñador de la marca, apunta que “básicamente es transformar el rollo Goi al baño masculino, que sean bañadores sexis, los habrá que tapen y que no tapen tanto para los más atrevidos”.“Una empresa de mujeres y gais”Prats es el único diseñador de Goi, es amigo de toda la vida de Jessica y tienen la misma edad, 29 años. El resto del equipo lo conforman otras ocho personas, también muy jóvenes. “Es una empresa de mujeres y gais”, dice entre risas Goicoechea, que pone en valor el trabajo de su colega diseñador. “De vez en cuando le cuento una idea y él la dibuja, pero el 99% son diseños suyos”, reconoce.Estos diseños originales realizados por Prats tienen un precio muy elevado, de entre 120 y 150 euros. “El precio se justifica porque los modelos que vendemos no son copias de ningún sitio, como hacen otras grandes superficies. Además, el tejido usado es sostenible, a prueba de sol y de agua del mar. En el coste entran también todos los gastos de campañas de publicidad, el packaging o los salarios del equipo”, argumenta el diseñador, quien insiste, con algo de orgullo, en que “un biquini del Shein te dura dos lavados y uno de Goi, lo tienes perfecto durante años”.En las últimas semanas, Goicochea ha vivido su enésima polémica al considerar que el lanzamiento de una línea de biquinis de la influencer Sofia Surfers (hermana de Lola Lolita) es un plagio de los de Goi. El juego de indirectas en redes estaba servido. Bikinis hot para chicas hot, fue el eslogan con el que Surfers anunció su nuevo proyecto; “Los reales biquinis hot son de Goi”, publicó Goicoechea en una historia en su perfil de Instagram. “Ha habido otras compañeras que han creado sus marcas de biquinis y a mí me parece genial, cada una con su estilo. La polémica viene porque ha ocurrido de una forma descarada, viniendo además de una persona que consumía los productos de Goi. Considero que ha cogido el patrón de uno de nuestros best sellers y el logo también lo ha puesto en la braguita detrás, como nosotras. Por no decir que el logo de la marca con las letras en blanco y fondo negro es como el de Goi”, clama con algo de enfado Goicoechea, que haciendo uso de una pizca de ironía remata: “También es maravilloso inspirar a la gente”.—¿Con qué busca sorprender a sus seguidores ahora?—Ahora quiero ser acróbata. Descubrí las acrobacias en un programa de televisión en el que participé el año pasado [El desafío]. ¿Sabes cuándo descubres una pasión y te obsesionas con ello? Pues yo empecé a practicarlas, a ensayarlas y acabo de firmar mi primer contrato como acróbata. Este verano voy a empezar con los ensayos de este trabajo.
Jessica Goicoechea, la reina de los biquinis que se mueve entre el éxito y el debate en redes: “No llueve a gusto de todos y siempre va a haber críticas”
La ‘influencer’ y empresaria ha construido un imperio con Goi, la marca de trajes de baño que consumen ‘celebrities’ de la talla de Eva Longoria, Rosalía o Aitana, pero que no está exenta de polémicas. “Entiendo que al final es un concepto muy sexi y ya la gente lo asocia a un cuerpo más delgado, pero no es la realidad”, defiende









