Opinión

Plumas invitadas

Pluma invitadaMe he enterado que en estas fechas cumple aniversario nuestro Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias.

Durante mi juventud, estando en Xelajú, fui invitado a un almuerzo en el Club de Tenis que celebraba los 15 años de una hija de una familia conocida. Sentado en el evento, observé que en una esquina del salón se hicieron presentes dos músicos, un pianista y una joven violinista. Tocaron adaptaciones de boleros y, por supuesto, Luna de Xelajú, intercalando de vez en cuando algunas improvisaciones de extractos de sonatas clásicas. En esa época era muy aficionado a la música sinfónica y de conciertos, y no había prestado la atención debida a la música de cámara. Me impresionó lo bien que combinaba el violín con el piano al mantener un balance perfecto en el sonido de los dos instrumentos, sin menospreciar el hecho de que eran músicos aficionados.

Pues bien, ahora poseo 65 interpretaciones de sonatas para violín y piano, interpretadas en forma magistral por profesionales. Los compositores, desde el barroco, el romanticismo alemán, hasta el neoclasicismo y la música moderna. Puedo asegurar que es en la música de cámara en donde los compositores expresan de una mejor forma sus sentimiento y emociones. No me considero un experto, pues no toco el violín, y el piano lo aprendí en mi juventud gracias a la influencia familiar. De manera que, a continuación, únicamente pretendo hacer unos comentarios al respecto.