GINEBRA (AP) — El martes se cumple el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que nació tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a las personas que huyen de la guerra, la violencia y la persecución. Sus defensores afirman que el tratado ha salvado millones de vidas.El respeto por ella, sin embargo, se ha visto presionado y algunos países han negado la entrada a solicitantes de asilo. Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos ha encabezado una política de enviar a solicitantes de asilo a terceros países, trastocando años de política en su país.Más de 41 millones de refugiados siguen desplazados por la fuerza, de los que casi el 70% está acogido por países de ingresos bajos y medios. Las cifras podrían aumentar: el Comité Internacional de la Cruz Roja contabiliza más de 130 conflictos armados en todo el mundo.

La convención, que agrupa a 150 países, dio pasos clave para definir qué es un refugiado, detallar sus derechos y establecer normas de trato.“Codificó un principio simple pero poderoso: que las personas obligadas a huir de la persecución, el conflicto o la violencia deben poder encontrar seguridad y protección”, afirmó Elizabeth Tan, directora de protección internacional y soluciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.Su principio central es el “non-refoulement” (no devolución), que prohíbe devolver a las personas a un lugar donde enfrentarían persecución, tortura u otros daños graves. Todo se sustenta en la idea de que ninguna sociedad es inmune a la guerra, la persecución o una convulsión repentina.Esto es lo que seis refugiados cuentan sobre sus experiencias y la importancia de la convención.