El perro Argos solo aparece en una pequeña escena de La Odisea de Homero, pero su capacidad de emocionar se ha mantenido por los siglos de los siglos. También en la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, que ni siquiera habría existido de no ser por Argos.En el poema original, la intervención de Argos se reduce al reencuentro del can con el que había sido su amo, Odiseo: el conquistador de Troya ha vuelto a Ítaca disfrazado de mendigo para planear su venganza contra los pretendientes de Penélope sin que nadie le reconozca… pero el perro lo hace. Argos ha estado esperándolo durante veinte años, ya es anciano y está agonizante cuando Odiseo lo encuentra. El perro consigue aguantar hasta reconocer a su amo, y entonces puede morir en paz. Es una escena preciosa, conmovedora, que desde luego Nolan no ha podido resistirse a adaptar en su última película.El director incluso ha incrementado levemente la importancia de Argos en la trama de La Odisea. De ser solo un cameo a todo un personaje secundario, a quien podemos ver en flashbacks cuando era un bebé o salía de caza con Odiseo, el personaje de Matt Damon. La escena de su muerte, por supuesto, está intacta en la película, anclándose en una tradición que ya ha inspirado imágenes como este cuadro de Briton Rivière, de 1886.Lo cierto es que la posibilidad de adaptar este pasaje de La Odisea tuvo cierta relevancia a la hora de que Nolan se decidiera a ponerse con el proyecto justo después del éxito de Oppenheimer. Y es que los perros son ahora más centrales que nunca en la vida de Nolan, como explicaba recientemente en el programa de Stephen Colbert. Ahí el director nos puso al tanto sobre su reciente pasión por los canes."La historia definitiva sobre perros"Nolan nunca tuvo perro de niño, y no se le ocurrió adoptar a uno hasta que los cuatro hijos que tiene con Emma Thomas (quien es su productora desde los mismos inicios de su carrera) se marcharon a estudiar a la universidad. Con Flora, Rory, Magnus y Oliver fuera de casa, Nolan y Thomas se animaron a adoptar un perro para que les hiciera compañía. El perro se llama Charlie y hay algunas fotos (preciosas) de él en Internet.Así que la historia de Argos emociona a Nolan mucho más de lo que le emocionaba hace años. “Decidí hacer La Odisea porque es la historia definitiva sobre perros”, aseguró el director británico. Argos, una mascota con rigor históricoA la hora de poner al perro Argos en pantalla, como siempre, Nolan reflexionó con mucho detalle sobre cómo podría hacerlo. En particular, sobre cómo sería el can y a qué raza pertenecería. De alguna forma, en este caso también hubo de guiarle el rigor histórico.Argos aparece en La Odisea interpretado por tres perros distintos, correspondiendo a cuando le vemos de bebé, de adulto, y de anciano a punto de fallecer tras haber podido ver por fin a su amo de vuelta. La raza escogida para Argos es entonces el podenco portugués, lo que encaja porque es una de las razas más antiguas del mundo. Es oriunda de la Península Ibérica y siempre se le ha conocido por su resistencia y lealtad, además de su habilidad para la caza. Lo que es muy apropiado, claro, teniendo en cuenta su relación con Odiseo.Los orígenes del podenco portugués se remontan al siglo VIII, habiendo llegado a la región de la mano de los fenicios y los romanos. Los ejemplares que vemos en la película son de la variedad “grande”, que es la más poco común (John Leguizamo, intérprete de Eumeo en el film, asegura que solo hay 75 ejemplares en todo el mundo) y la que se emplea con mayor frecuencia para la cabeza mayor.Los podencos portugueses, suelen vivir entre 10 y 15 años. Que Argos aguante 20 años, entonces, hace que sea mucho más heroico el cariño por su amo.
La historia real de Argos, el perro fiel de 'La Odisea': Christopher Nolan hizo la película por él
El director le ha dado una importancia especial a un pasaje muy emotivo del poema de Homero, que le hizo pensar en 'la historia definitiva sobre perros'.












