Ricardo Quintela imagina una foto que, hasta ahora, parece imposible: Máximo Kirchner y Axel Kicillof sentados en la misma mesa en medio de la guerra abierta por la conducción del peronismo. Aprovechando el acto por el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli, el gobernador de La Rioja organiza una cumbre peronista para acercar a los dos dirigentes que llevan un año sin hablarse. El hijo de Cristina Kirchner ya confirmó que viajará y dejó la pelota del lado del mandatario bonaerense, que le prometió asistir, aunque todavía se resiste.
El gobernador riojano conversó con ambos dirigentes por separado, antes de abrir la convocatoria a otros mandatarios provinciales, senadores, diputados y representantes de las tres tribus peronistas. Con el líder de La Cámpora se reunió hace dos semanas, cuando el “Gitano” Quintela estaba de paso por Buenos Aires. No fue una conversación fácil: el riojano rompió su relación con el cristinismo después de disputarle la presidencia del PJ a Cristina Fernández de Kirchner en 2024. Ese episodio marcó, además, el origen de la ruptura con Kicillof, quien optó por respaldar –por lo bajo, juntando avales– a Quintela antes que a su ex líder política.











