Siete inmigrantes hondureños y mexicanos querían llegar a Estados Unidos. Su viaje comenzó a finales de abril de 2026. Guiados por una red de traficantes, cruzaron desde la fronteriza Ciudad Acuña, en México, hacia Del Río, en Texas. Unos días después, el 9 de mayo, los llevaron hasta las vías de un tren de Union Pacific estacionado. Entre la 1.18 y la 1.25 de la tarde de ese día, los contrabandistas rompieron el candado de uno de los contenedores y los montaron para seguir en ruta a San Antonio. En ese mismo vagón murieron horas después, sofocados, sin posibilidad de escape. Los detalles fueron narrados en el documento de imputación de la Corte de Distrito del Distrito Oeste de Texas a 11 presuntos miembros de esa red hecha. Los acusaron el viernes de conspiración, cooperación e instigación para el transporte de inmigrantes que terminaron muertos. Enfrentan la pena máxima, cadena perpetua.No parece haber sido el primer viaje que realizaban. En el documento, el fiscal Justin Simmons narra que la organización criminal estaba compuesta por contrabandistas que articulaban esfuerzos con otros grupos de traficantes. La cooperación les permitía la coordinación y uso de las rutas y casas de almacenamiento clandestino de personas, así como de choferes para hacer los viajes desde México y Honduras hacia Estados Unidos. Una vez que los inmigrantes cruzaban la frontera sur por puntos no autorizados, eran alojados en esas casas o escondidos entre la tupida vegetación a lo largo del río Bravo en Del Río. Luego, como pasó con estos siete inmigrantes, los montaban en los contenedores de estos trenes en Del Río para avanzar por Estados Unidos. Solo que estos cuatro mexicanos y tres hondureños no lograron sobrevivir el trayecto por las temperaturas extremas de ese día.Este viaje les costaba a cada una de las personas traficadas, o a sus familias, entre 1.500 y 10.000 dólares que pagaban a contrabandistas en Honduras, México y Estados Unidos.Desde adentroEl 13 de mayo, la médica forense del condado texano Webb, Corinne Stern, y su equipo analizaron cinco de los cuerpos. Ese día, informaron a este diario que en el vagón iban inmigrantes hondureños y mexicanos, incluido un menor de 14 años. Las evaluaciones forenses a una mujer ya les permitían concluir la causa de muerte del grupo entero: hipertermia, un aumento de la temperatura corporal por encima de lo normal. Las autoridades calcularon que, fuera del contenedor, oscilaba entre los 31 y 33 grados centígrados. Dentro, el calor era sofocante: estimaron que la sensación térmica pudo haber alcanzado los 60 grados centígrados en un vagón sin ventilación, sin aire acondicionado y cuya puerta no podía abrirse desde el interior.El sistema de ferrocarril Union Pacific es una red de transporte de carga en Estados Unidos que opera miles de millas de vías por varios Estados de Estados Unidos, incluyendo Texas. En este caso, cuenta el documento de la imputación, el sistema viajaba de Del Río a San Antonio en paralelo con una carretera. “Esta organización de tráfico de personas utilizaba el sistema de trenes para ocultar a inmigrantes de manera que pudieran evitar los retenes de la Patrulla Fronteriza en la carretera 90”, explican. Al estar tan cerca de la frontera sur, es común que las autoridades migratorias frenen a los autos, camiones y transeúntes para inspeccionarlos.El contenedor en el que viajaban los siete inmigrantes transportaba cajas de cartón. Iban sentados sobre ellas “en un espacio pequeño, cerca del final del container, sin poder tocar el suelo”, describe el fiscal. “A medida que la temperatura dentro del contenedor Conex subía, los extranjeros entraron en pánico. Sudaban a chorros y jadeaban por aire. Al menos uno envió un mensaje a un ser querido suplicando ayuda”, cuenta.Cuando el tren llegó a San Antonio, los contrabandistas abrieron la puerta del contenedor y se encontraron con la emergencia. Huyeron del lugar. Una de las personas cayó de la caja y, en lugar de ayudarle, lo dejaron abandonado cerca de las vías del tren. Luego fue hallado por la policía de esa ciudad. El resto de fallecidos quedó dentro del contenedor por un día más, cuando el tren partió hacia el sur, a Laredo. Allí fueron hallados por un trabajador de la línea de ferrocarriles “que vio una pierna sobresaliendo de un contenedor”. Al inspeccionarlo, descubrió que eran seis los fallecidos.El tramo y los detenidosEl camino entre Laredo y San Antonio es usado con mucha frecuencia por coyotes para mover inmigrantes desde Texas hacia distintas ciudades del Estado e incluso del país. Es el punto de partida de numerosos traslados internos de inmigrantes cada año.En la última década, las noticias han estado llenas de incidentes y muertes de inmigrantes en esta frontera. La peor, en 2022. Un caso de tráfico humano fue considerado por las autoridades como el más mortífero en la historia de Estados Unidos. Más de 50 inmigrantes provenientes de Guatemala, Honduras y México murieron asfixiados mientras eran trasladados en este trayecto escondidos en un tráiler sin aire acondicionado ni agua, en un día de junio en que las temperaturas rozaron los 40 grados centígrados. Los llevaron en esas condiciones durante unas tres horas, desde Laredo a San Antonio. Cuando el tráiler fue abierto, la mayoría ya había fallecido; otro grupo murió de camino al hospital. Había niños y una embarazada. En general, la migración hacia los Estados Unidos a bordo de trenes, camiones o a pie por la frontera sur sigue siendo riesgosa, no solo por las condiciones extremas del terreno —por el calor sofocante y la aridez del camino—, sino por los peligros y la violencia que enfrentan al quedar en manos de traficantes de personas.La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó en abril que durante 2025 al menos 414 migrantes murieron o se perdieron en las Américas. El número es menor que el año anterior, en parte por la reducción de los movimientos migratorios como consecuencia de las duras políticas del presidente Donald Trump, que puso fin al acceso al asilo en la frontera.Pese a eso, cerca de 41% de las muertes totales ocurrieron en la frontera entre Estados Unidos y México (131). La mayoría por ahogamiento al cruzar las fuertes corrientes del río Bravo, pero luego por las condiciones extremas a las que son sometidos (poco acceso a agua o comida) y en las que son transportados por coyotes.Una de las personas implicadas en la red en la que murieron los siete inmigrantes, Mayra Alejandra Huerta, fue arrestada el 12 de mayo en Del Río. Ha permanecido detenida desde entonces. A otros ocho llegaron tras una operación de varios días en el centro y sur de Texas. Pero dos de los acusados, Karina García y Seferino Huerta-Casillas, siguen prófugos.
“Sudaban a chorros y jadeaban por aire”: así fue la travesía de siete inmigrantes que murieron en un tren en Texas
Al menos 11 personas eran parte de una red de tráfico de inmigrantes que había operado en la frontera texana desde abril de 2023. Están acusados con cargos que pueden dejarlos en prisión de por vida










