La historia de un repartidor-poeta recorrió al mundo después de que ganara uno de los premios literarios más prestigiosos de China.A mediados de julio, Wang Jibing, de 56 años, obtuvo el Premio de Literatura Lu Xun por su colección de poesía "di chu fei xing" ("Vuelo bajo", en español), que cuenta con versos nacidos en los momentos que pasa esperando pedidos de comida, ascensores y clientes.Su obra fue reconocida por capturar las realidades sin adornos y las sutilezas emocionales de su vida como uno de los más de 10 millones de repartidores de alimentos del país.Tras quedarse con el premio, Wang dijo que lo que realmente quería hacer en ese día tan especial era algo sencillo: volver a subirse a su moto y regresar a las entregas. "Solo manteniendo los pies en la tierra se puede encontrar la mente más clara para escribir", afirmó.El premio es concedido cada cuatro años, y reconoce obras sobresalientes en diversos géneros, incluyendo novela, historia corta, reportaje literario, poesía, prosa, teoría literaria y crítica, así como traducción literaria.Zhang Yiwu, profesor de literatura china en la Universidad de Pekín, destacó la importancia del triunfo de Wang. Según él, su poesía se mantiene cercana a la vida contemporánea, dando voz a un grupo que suele ser ignorado por la sociedad, al tiempo que ilustra los profundos cambios que se suceden en China.¿Quién es Wang Jibing?Nacido en 1969 en la provincia de Jiangsu, en el este de China, Wang abandonó la escuela durante la secundaria. Para ganarse la vida, trabajó como obrero de construcción, dragador de arena, vendedor ambulante y recolector de chatarra. Sin embargo, nunca perdió su apetito por la lectura.Él y su esposa terminaron estableciéndose en Kunshan, una ciudad de Jiangsu. Allí abrieron una pequeña tienda, ahorraron durante años y tomaron una hipoteca sobre un apartamento. En 2019, al enterarse de que el oficio de repartidor de comida podía dejar buenas ganancias, Wang decidió probarlo. Con 50 años, se convirtió en el mensajero más viejo de su estación.El hombre que se inspira en la calleComo repartidor, Wang corre por la ciudad en su motocicleta eléctrica. El cronómetro de entrega en el sistema de la aplicación actúa como un látigo invisible que lo impulsa sin cesar hacia adelante. Es esta presión algorítmica la que inspiró su ópera prima, el poema "El hombre apresurado".La pieza surgió de una experiencia frustrante con la entrega. Un cliente había proporcionado una dirección incorrecta, lo que obligó a Wang a hacer varios viajes. Mientras esperaba el cambio de un semáforo en rojo en su camino de regreso, profundamente irritado, algunas líneas pasaron por su mente: "Viento del aire, palas del viento, fuego de los huesos... Para quienes corren contra el tiempo no hay estaciones, solo una parada y la siguiente".En 2022, los versos se volvieron virales después de que un compañero de Wang apasionado por la poesía los publicara en línea. Para Wang, la aparición de escritores de base como él tiene una importancia social que supera con creces su mérito literario. "Nuestra conexión con la vida real quizás sea más profunda, y nuestras expresiones más sinceras", reflexiona. Cuando va en su moto repartiendo pedidos, Wang desearía poder extraer 61 minutos de cada hora. Sin embargo, como señaló un periódico literario chino en la reseña de su obra, lo que obtuvo de esta interminable carrera contra el tiempo no fue prisa, frustración ni quejas, sino una ternura silenciosa.