La Policía Nacional atribuye a una “minoría radical” ajena al desarrollo pacífico de la protesta los disturbios registrados al término de la multitudinaria manifestación contra la saturación turística celebrada este domingo en Palma, en la que participaron decenas de miles de personas. Según la versión policial, cuatro agentes resultaron heridos tras el lanzamiento de piedras, adoquines y palos. Por su parte, el sindicato policial Jupol ha defendido que la intervención respondió a los ataques de “grupos radicales infiltrados”.
De acuerdo con esta versión, la movilización transcurrió sin incidentes durante prácticamente todo el recorrido. La tensión comenzó cuando miles de asistentes llegaron a Ses Voltes, a los pies de la Catedral de Palma, donde estaba prevista la lectura del manifiesto final y varias actuaciones musicales. La Policía había establecido controles de acceso al considerar que el recinto presentaba una capacidad limitada para albergar a la multitud.
Los agentes sostienen que parte de los asistentes mostró su malestar por las restricciones de acceso y comenzó a mover las vallas de seguridad e increpar a los policías. Según explican, intentaron coordinar con la organización el acceso al recinto mediante mensajes por megafonía, aunque aseguran que finalmente algunas personas rompieron el cordón policial y accedieron al interior. En paralelo, otro grupo trató de entrar por una pasarela situada junto al lago artificial de Ses Voltes. Siempre según la versión policial, varios participantes saltaron el control, lanzaron objetos contra los agentes y rodearon a parte del dispositivo, lo que obligó a solicitar refuerzos.











