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Un abrigo rocoso situado sobre el río Montsant, en Cataluña, se ha convertido en una de las piezas clave para reconstruir uno de los cambios más importantes de la prehistoria: el paso de las comunidades de cazadores-recolectores a las primeras sociedades dedicadas a la agricultura y la ganadería. Las excavaciones más recientes en el yacimiento de Coves del Fem, en el municipio de Ulldemolins (Priorat), aportaron nuevas evidencias que permiten conocer con mayor detalle cómo vivieron estas poblaciones hace unos 8.000 años.
La campaña arqueológica estuvo bajo la dirección de especialistas del Departamento de Prehistoria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Instituto Milà i Fontanals de Investigación en Humanidades del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC-IMF). En los trabajos participaron 25 profesores, investigadores y estudiantes, quienes recuperaron materiales que ofrecen una valiosa ventana al proceso de neolitización en el noreste de la península ibérica.
La excavación sacó a la luz abundantes restos correspondientes al período Cardial del Neolítico temprano. Entre los descubrimientos destacan dos hogares y ocho fosas excavadas en el terreno que, según los arqueólogos, funcionaron en un principio como silos destinados al almacenamiento de alimentos.








