Leticia Ugboaja, la monja que fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el mes pasado en Texas, relató cómo sintió un sudor frío cuando dos hombres armados se le acercaron mientras caminaba hacia la misa dominical.

Ugboaja iba vestida con su hábito y solo llevaba encima su rosario y su teléfono móvil. “Sinceramente, en ese momento no entendía qué estaba pasando, qué me estaba sucediendo”, declaró Ugboaja en una conferencia de prensa en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores (Our Lady of Sorrows) en la localidad de McAllen, donde habló en público por primera vez desde que agentes del ICE la detuvieron el pasado 28 de junio.

“Iba caminando hacia misa, como hago todos los domingos y, de hecho, todos los días, cuando me detuvieron justo aquí, frente a esta escuela. Estaba absorta reflexionando sobre las lecturas de la misa de ese mismo día. Sentía mucho miedo; tenía sudores fríos. Podía oír mi corazón latiendo aceleradamente”.

El abogado de Ugboaja afirma que ella contó durante años con protección contra la deportación a su Nigeria natal, debido al riesgo de sufrir torturas si regresaba al país.

Ugboaja, de 56 años, fue liberada varias horas después de haber sido detenida mientras se dirigía a la iglesia, cerca de la frontera entre Estados Unidos y México.