El tránsfuga es un personaje que la política peruana conoce bien. Aparece siempre en el mismo momento, cuando hay algo valioso que defender y alguien decide que su conveniencia personal vale más que el acuerdo colectivo. En el Congreso unicameral saliente lo vimos con frecuencia, parlamentarios que juraban una cosa y votaban otra, que cambiaban de bancada con la misma facilidad con que se cambia de camisa y que convertían el voto popular en moneda de cambio personal. El nuevo Congreso bicameral llevaba apenas horas de vida cuando ese personaje reapareció. El bloque opositor conformado por Juntos por el Perú, Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación había alcanzado un acuerdo preciso y transparente. Votar en bloque y mostrar públicamente sus cédulas para que el país pudiera ver con sus propios ojos que cada parlamentario cumplía lo que había prometido. El acuerdo era necesario precisamente porque los votos estaban empatados y cualquier desviación tendría consecuencias directas sobre el resultado. Alguien del bloque decidió no cumplirlo. En la segunda vuelta, todos mostraron su voto menos una persona, según confirmó el propio candidato de la lista opositora, Daniel Barragán. El resultado de la votación cambió por un solo voto. El senador Jaime Delgado, de Ahora Nación, sostuvo que estamos frente a un acto de traición. Traicionar un acuerdo político en el primer acto legislativo del nuevo bicameralismo no es un descuido, es una señal. Y la señal que envía no es sobre el fujimorismo sino sobre la fragilidad de cualquier coalición que no tenga mecanismos reales para garantizar la lealtad de sus miembros cuando el momento decisivo llega. El Consenso por la Democracia anunció que mantendrá su unidad y que no nombrará responsables hasta esclarecer lo ocurrido. Esa decisión es correcta. Lo que este primer episodio le enseña al bloque es que la transparencia no puede depender de la voluntad individual de cada parlamentario. Necesita reglas, mecanismos de rendición de cuentas internos y la disposición de actuar cuando alguien los incumpla. El tránsfuga regresa siempre, si es que en la practica alguna vez se fue. El reto será lograr que la oposición democrática esté preparada para lograr transparencia en beneficio de los contrapesos necesarios.