Actualizado a las 09:17h.

A lo largo de la vida, muchas personas experimentan momentos en los que la fe se tambalea. Cuando ocurre una desgracia, como la muerte de una ser querido, o vemos la pobreza, las guerras y las injusticias que existen en el mundo, es normal preguntarse dónde está Dios y por qué permite el sufrimiento humano.

Estas dudas forman parte de la experiencia tanto de creyentes como de no creyentes y han estado presentes desde siempre. En los momentos más difíciles, es habitual sentir confusión, tristeza o incluso enfado. Y es que el dolor nos lleva a buscar respuestas y a intentar comprender qué parte corresponde a la voluntad divina y cuál es consecuencia de nuestras decisiones.

Sobre este tema reflexiona Marta González, una monja de clausura de tan solo 29 años. Conocida en redes sociales como sor Marta, explica que escogió el camino de la religión por «puro egoísmo». «Sé que la vocación a la que te llama el Señor es donde vas a ser 100% feliz. Yo quería ser feliz. No hay más», declara en un vídeo publicado en su canal de YouTube.

Noticia relacionada