Michael Phelps construyó la carrera más laureada de la historia olímpica a partir de una disciplina extrema. El exnadador estadounidense, ganador de 28 medallas en los Juegos, recuerda que pasó años entrenando sin descanso. «Estuvimos cinco o seis años sin faltar ni un solo día. 365 días. Sin días libres, sin cumpleaños, sin Navidad. Estábamos en el agua todos los días», explicó hace años durante un evento virtual patrocinado por Panasonic. «Estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para tener esa oportunidad». Detrás de sus 23 oros, tres platas y dos bronces hubo una rutina sostenida durante años, basada en objetivos concretos, constancia y una capacidad poco común para mantener el esfuerzo. Phelps no atribuye su trayectoria únicamente al talento, sino a una preparación diaria que reducía al mínimo cualquier interrupción. El estadounidense debutó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 cuando tenía 15 años. Cuatro años después, en Atenas, conquistó seis medallas de oro y dos de bronce, un resultado que lo confirmó como una de las grandes figuras de la natación mundial. Su actuación más recordada llegó en Pekín 2008. Allí ganó ocho oros en una sola edición y superó el récord de siete títulos olímpicos que Mark Spitz había establecido en 1972. Aquella hazaña reforzó la imagen de un deportista aparentemente imbatible, aunque su recorrido personal fue mucho más complejo de lo que reflejaban los podios. «Sé que mi camino hasta llegar a donde estoy hoy no fue fácil», reconoció Phelps. Ese ritmo le permitió competir en varias pruebas y estilos, además de prolongar su dominio durante diferentes ciclos olímpicos. Tras Pekín, participó en Londres 2012 y anunció su retirada, aunque posteriormente regresó a la competición. En Río 2016 obtuvo cinco oros y una plata antes de cerrar definitivamente su trayectoria profesional. Para entonces ya era el deportista con más medallas olímpicas de la historia. La depresión después del éxito olímpico «Tuve algunos obstáculos que tuve que aprender a superar, a sortearlos o a escalarlos», admite. La dimensión de sus resultados, sin embargo, convivió con episodios de depresión que comenzaron mucho antes de su retirada. Phelps sitúa sus primeras dificultades importantes después de los Juegos de Atenas. «Esa fue la primera vez que me topé con la depresión tras regresar de los Juegos Olímpicos de 2004. Sufrí una depresión postolímpica bastante severa». El exnadador también describió otro periodo depresivo después de los Juegos de Pekín, precisamente tras completar la actuación más extraordinaria de su carrera. A partir de entonces, los problemas de salud mental fueron apareciendo por etapas. El contraste era evidente: mientras el público veía a un campeón acumulando récords y medallas, Phelps afrontaba dificultades que no desaparecían con las victorias. Según explicó, no fue hasta 2014 cuando empezó a comprender mejor lo que le estaba ocurriendo. TE PUEDE INTERESAR «Fue entonces cuando finalmente pude darme cuenta de quién soy realmente, que es parte de mí y que no va a desaparecer. Así que necesito aprender más sobre ello. Necesito entender por qué trabajo como trabajo, por qué soy como soy», relató. Ese proceso le permitió enfrentarse a emociones y experiencias que había evitado durante años. «Pude profundizar en algunas cosas que había estado reprimiendo, compartimentando y sin querer afrontarlas ni reconocerlas», añadió. Desde su retirada tras Río 2016, Phelps ha dedicado una parte importante de su actividad pública a hablar sobre salud mental. Su testimonio ha servido para mostrar que el éxito deportivo no protege frente a la depresión y que incluso una trayectoria construida sobre una disciplina extraordinaria puede convivir con periodos de sufrimiento personal. Michael Phelps construyó la carrera más laureada de la historia olímpica a partir de una disciplina extrema. El exnadador estadounidense, ganador de 28 medallas en los Juegos, recuerda que pasó años entrenando sin descanso. «Estuvimos cinco o seis años sin faltar ni un solo día. 365 días. Sin días libres, sin cumpleaños, sin Navidad. Estábamos en el agua todos los días», explicó hace años durante un evento virtual patrocinado por Panasonic.
Michael Phelps, exnadador: "Estuve 5 o 6 años sin faltar ni un solo día. 365 días. Sin días libres, sin cumpleaños, sin Navidad. Estaba en el agua todos los días"
Michael Phelps construyó la carrera más laureada de la historia olímpica a partir de una disciplina extrema









