Entrevista Exclusivo suscriptores La iniciativa surge tras encuesta que revela que estos dispositivos son utilizados hasta 9 horas al día. Entrevista con Secretaria de Educación.El Distrito prepara una normativa para prohibir los dispositivos. Foto: IstockEDITOR DE BOGOTÁ26.07.2026 22:01 Actualizado: 26.07.2026 22:20

Los estudiantes de los 412 colegios públicos de Bogotá tendrán restricciones estrictas al uso de celulares. La medida no sólo será durante las clases, sino también en los descansos, e incluirá todos los niveles educativos.Así lo anticipó la secretaria Distrital de Educación, Julia Rubiano, en entrevista con EL TIEMPO. La funcionaria también analiza el decreto 0769 del Ministerio de Educación que busca construir entornos digitales sanos y seguros, y que fija responsabilidades de plataformas digitales, instituciones educativas, familias y entidades públicas para prevenir la violencia en línea y proteger la privacidad de niñas, niños y adolescentes. LEA TAMBIÉN Rubiano, incluso, les hace recomendaciones a los padres de familia en el sentido de que tengan controles en casa, porque el acceso ilimitado a esos dispositivos continúa en la noche y eso afecta el desempeño en el colegio y el relacionamiento entre estudiantes.Según una encuesta realizada en 400 estudiantes de cinco colegios públicos de la ciudad, los jóvenes dijeron utilizar el celular durante 6 horas al día y que el mayor tiempo era de 9 horas diarias.Las redes sociales concentraron la mayor proporción, seguidas por los videojuegos y los servicios de mensajería instantánea.Julia Rubiano, secretaria de Educación de Bogotá Foto:Secretaría de EducaciónEl Gobierno Nacional expidió la reglamentación de la ley sobre el uso de pantallas y dispositivos digitales en colegios. ¿Cómo recibe Bogotá esta reglamentación?Hay dos aspectos positivos. El primero es que el decreto reconoce de manera explícita los riesgos asociados al uso de pantallas y la necesidad de proteger a niñas, niños y adolescentes. Es importante que esos riesgos ya hagan parte de la normatividad.El segundo es el principio de corresponsabilidad. El decreto establece que no solo las instituciones educativas y las familias tienen responsabilidades, sino también el sector privado, especialmente los desarrolladores de plataformas y los generadores de contenido. Eso está alineado con lo que está ocurriendo en otros países, donde se ha demostrado que muchas redes sociales incorporan diseños con componentes adictivos y que las empresas también deben asumir responsabilidades.Es decir, la responsabilidad recae en las familias, las instituciones educativas y las plataformas...Exactamente. Durante mucho tiempo se pensó que bastaba con enseñar a los jóvenes a usar responsablemente las redes sociales. Hoy sabemos que el problema también está en el diseño de las plataformas. El desplazamiento infinito de contenidos (scrolling), por ejemplo, hace parte de una arquitectura pensada para mantener la atención del usuario. Si eso no se reconoce y no se regula, será muy difícil avanzar. LEA TAMBIÉN ¿Qué vacíos encuentra en el decreto?El principal es que plantea acuerdos voluntarios con las plataformas tecnológicas. Lo que hemos visto en otros países es que la regulación debe ser mucho más específica y estricta. Por ejemplo, nosotros realizamos una encuesta y encontramos que estudiantes de colegios distritales pasan, en promedio, 9 horas diarias frente al teléfono celular. Por eso sería necesario que la norma obligara a los desarrolladores de plataformas a incorporar mecanismos que limiten el tiempo de uso o suspendan automáticamente la aplicación después de determinado periodo.También hace falta mayor precisión sobre la edad de acceso a las redes sociales. El decreto habla de verificar la edad de los usuarios, pero en otros países ya se fijan límites concretos de 15 o 16 años, porque existe evidencia sobre la mayor vulnerabilidad de los adolescentes durante el proceso de desarrollo de su personalidad.Y, finalmente, los colegios necesitan orientaciones concretas. No basta con pedirles que modifiquen sus manuales de convivencia; también hay que darles herramientas claras para implementar esas medidas.Julia Rubiano, secretaria de Educación de Bogotá Foto:Secretaría de EducaciónEntonces, ¿considera que no basta con acuerdos voluntarios con las plataformas?Exactamente. Debemos diferenciar entre el uso de la tecnología con fines educativos y el acceso a redes sociales que generan comportamientos adictivos. No se trata de satanizar la tecnología, sino de regular específicamente aquello que está comprobado que afecta el bienestar de los jóvenes. Por ejemplo, se pueden establecer límites obligatorios de tiempo de uso y sistemas efectivos de verificación de edad.¿Por qué no es suficiente verificar la edad, como dice el decreto?No. Hoy un niño de 12 años simplemente dice que tiene 18 y accede a la plataforma. El decreto plantea fortalecer la verificación, pero no establece edades mínimas específicas para el acceso a redes sociales, como sí ocurre en otros países. Además, se requieren mecanismos de verificación más robustos, como reconocimiento facial u otros sistemas tecnológicos que impidan ese tipo de suplantaciones. LEA TAMBIÉN ¿Bogotá está analizando restringir el uso de celulares en los colegios públicos?Sí. Estamos construyendo una propuesta para regular y limitar el uso de dispositivos electrónicos en los colegios distritales. Lo estamos haciendo de manera participativa, a través del Foro Educativo Distrital y de los foros que se desarrollan en las instituciones educativas y en las localidades. Muy pronto presentaremos una propuesta a la ciudad.¿Cómo sería esa regulación?Será diferenciada según la edad y el nivel educativo. No es lo mismo un niño de 5 o 6 años que un adolescente. En los primeros años la exposición a pantallas debe ser mínima, incluso durante las actividades pedagógicas. En la adolescencia puede haber acceso a dispositivos, pero siempre con un propósito educativo.También estamos analizando restricciones durante los descansos. La experiencia de varios colegios privados muestra que, después de un periodo inicial de resistencia, los estudiantes vuelven a jugar, conversar e interactuar más entre ellos.Entonces, ¿la restricción no sería únicamente durante las clases?No. La propuesta contempla toda la jornada escolar, incluidos los descansos. Además, presentaremos recomendaciones para las familias sobre el uso de dispositivos fuera del colegio.¿Qué reveló la encuesta realizada por la Secretaría de Educación?La encuesta se realizó el año pasado en una muestra de colegios de Bogotá. Uno de los hallazgos más importantes fue que los jóvenes creen que usan el celular alrededor de 6 horas diarias, pero al revisar los registros reales encontramos que asciende a 9 horas al día. También evidenciamos que el mayor uso del teléfono se concentra durante la noche, lo que confirma la necesidad de establecer límites tanto en el colegio como en el hogar. Por eso hablamos de corresponsabilidad.En la encuesta que realizamos encontramos que la noche es el momento en el que más utilizan el teléfono celular. Eso afecta el descanso y la calidad del sueño. Por eso las familias también deben establecer límites y acuerdos sobre el uso de dispositivos. LEA TAMBIÉN ¿Por qué considera importante que exista una resolución de la Secretaría de Educación sobre este tema?Los colegios tienen autonomía en los aspectos pedagógicos y curriculares, pero esta es una preocupación compartida por las instituciones educativas. Contar con una resolución de la Secretaría les brinda respaldo institucional y claridad para adoptar las medidas que consideren necesarias. Existen dudas concretas que requieren una respuesta jurídica y pedagógica.Por ejemplo, si un docente puede pedirle a un estudiante que guarde el teléfono o cómo garantizar que no se vulneren derechos como la intimidad al momento de aplicar una medida. La resolución busca ofrecer un marco de actuación claro para los colegios, de manera que puedan tomar decisiones orientadas siempre al bienestar de los estudiantes.¿Cómo impacta el uso de estos dispositivos en los diferentes grupos de edad?En la primera infancia pueden verse afectadas habilidades fundamentales de comunicación que deben desarrollarse con el tiempo. Por eso la Organización Mundial de la Salud recomienda que antes de los dos años no haya acceso a pantallas y que entre los tres y cinco años el uso sea el menor posible, idealmente no más de una hora al día.En los adolescentes las principales afectaciones están relacionadas con la seguridad y la salud mental. Están expuestos permanentemente a la validación de su imagen a través de las redes sociales, en una etapa clave para la consolidación de su autoestima.En el aprendizaje observamos dificultades para mantener la concentración y la atención durante períodos prolongados. Esto está asociado al consumo constante de videos cortos y de rápida sucesión. También se presentan afectaciones en los procesos de socialización.La medida aplicaría para los colegios del Distrito. Foto:Archivo particular¿Qué resultados han observado los colegios privados que restringieron el uso del celular?Al comienzo suele presentarse un malestar generalizado, incluso, un aumento de la ansiedad, porque los estudiantes no pueden acceder al teléfono. Sin embargo, una vez se estabiliza el proceso, se logran acuerdos y los jóvenes terminan aceptando las normas.Los efectos positivos son evidentes. Durante los descansos aumenta la interacción entre los estudiantes y en las clases disminuyen las interrupciones, lo que favorece el ambiente de aprendizaje.También hay una lección importante de algunos países que implementaron prohibiciones absolutas: muchos jóvenes encontraron formas de seguir accediendo a las redes sociales mediante cuentas o perfiles que no correspondían a su edad.Esto demuestra que las restricciones por sí solas no son suficientes y que es indispensable fortalecer la corresponsabilidad de las familias y cuidadores para supervisar el acceso de sus hijos a las plataformas digitales. Asimismo, las plataformas deben reforzar sus mecanismos de control sobre la edad de los usuarios. LEA TAMBIÉN ¿Muchos pueden pensar que controlar el uso de estos dispositivos restringe el acercamiento de los jóvenes a nuevas tecnologías?No se trata de satanizar la tecnología. Los estudiantes necesitan desarrollar competencias digitales. Lo que buscamos es promover un uso limitado, responsable, con propósito y acompañado, tanto en el colegio como en la familia. No tendría sentido una prohibición absoluta durante la jornada escolar si al salir del colegio los estudiantes permanecen conectados durante varias horas. Uno de los aspectos más preocupantes es el uso de dispositivos en la noche, porque afecta el sueño y, en consecuencia, el rendimiento académico del día siguiente. El reto consiste en enseñar cuándo usar la tecnología, con qué propósito, bajo qué límites y con qué acompañamiento.¿Qué recomendaciones hacen a los padres de familia?Promover una ciudadanía digital responsable. No se trata de prohibir completamente la tecnología, sino de enseñar un uso con límites, acompañamiento y propósito. Es importante utilizar herramientas de control parental, conocer qué contenidos consumen los hijos y acompañarlos, especialmente porque han aumentado los ciberdelitos, el acoso y el hostigamiento escolar en entornos digitales. También recomendamos establecer acuerdos familiares sencillos, como no utilizar celulares durante las comidas o suspender su uso antes de la hora de dormir.GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZEditor de BogotáEn X: @guirei24Más noticias de Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.