Rodolfo Arruabarrena rotó al plantel y el equipo se le vino abajo. La prioridad puesta en la Copa Sudamericana se tradujo para Boca en un muy mal debut en el Torneo Clausura. Sufrió una dura y sorpresiva goleada frente al compacto Deportivo Riestra, que se dio el placer de ganar con una holgura infrecuente. La decisión de preservar a más de media formación titular para la revancha del jueves frente a O’Higgins, en Rancagua, tuvo un alto costo para Boca. Se quedó sin respuestas para resolver el jeroglífico que le planteó el Malevo. De todo lo que extrañó Boca, a nadie tanto como a Leandro Paredes, quizá el único que hubiera puesto algo de conducción y convicción en el Guillermo Laza. El volante central descansó porque será indispensable para hacer valer en Chile el 1-0 de la ida y conseguir la clasificación a los octavos de final. El Boca del “Vasco” Arruabarrena venía de pasar una rueda en la Copa Argentina frente a Sarmiento y de dejar algunos indicios estimulantes frente a O’Higgins. Hasta ahora no había recibido goles, si bien contra los chilenos mostró algunos desacoples defensivos en el primer tiempo. Lo de anoche fue notorio retroceso y una advertencia que no puede soslayar. Festeja Braian Sánchez, autor del primer gol de BocaDeportivo RiestraBoca salió a jugar con un pincel y Riestra le respondió con una maza. Por cada cadena de toques que intentaba el equipo de Arruabarrena, el de Duró descargaba en el área rival artillería pesada. Cada pelota que caía desde arriba entre los zagueros centrales y el arquero provocaba un estrépito en Boca. Nada nuevo en este Deportivo Riestra que, desde que puso un pie en primera división, forjó una identidad de equipo macizo, dispuesto para defender duro, con jugadores aplicados a una marcación estricta, bajo la consigna del hombre o la pelota en cada duelo individual. Y el resto del plan consiste en llegar al área adversaria con pelotazos y en hacer de cada acción ofensiva con la pelota detenida una carga de exuberancia física. En la formación titular de anoche tuvo a seis futbolistas que pasaban largamente el 1,80 metros de estatura. Esa envergadura la hizo sentir en los dos primeros goles, ambos con dobles cabezazos para las definiciones de Braian Sánchez y Antony Alonso. Los zagueros de Boca, Di Lollo y Pellegrino, quedaban minimizados, sin el respaldo del arquero Montero, reducido a la nada en sus 2,01 metros.Boca quiso organizarse con el pase desde el círculo central de Delgado, escoltado por los interiores Ascacibar y Alarcón, que tardaron poco en caer en la intrascendencia. Los intentos se canalizaban por la derecha, con las combinaciones entre Braida y Zenón, que continuamente enganchaba para quedar para su perfil zurdo. El porcentaje de posesión de Boca superaba el 80%, pero Riestra está habituado trabajar los partidos sin la pelota. Para la zaga central incorporó a Carlos Quintana, cuyo perfil de guerrero calza como un guante en el estilo del equipo. Y tras el préstamo en Barcelona de Ecuador recuperó a Milton Céliz, un líder por entrega y también por oficio para manejar los tiempos de un encuentro. No le funcionó a Arruabarrena la rotación para enfrentar a RiestraManuel Cortina - LA NACIONMientras se recreaba con pases horizontales y el remate desde media distancia como principal recurso ofensivo, Riestra fue más concreto y contundente. Su primera llegada fue gol: saque largo de Arce, pivoteó Alonso, centro de Céliz y el doble cabezazo en el área para el 1-0 de Sánchez. Iban apenas seis minutos y Boca ya tenía el primer aviso de la noche adversa que le esperaba.Arruabarrena parece haberse encandilado con el juvenil Leonel Flores. Lo promovió, lo sostuvo y, pese a ser un delantero que va mejor por sectores externos, lo ubicó de centro-delantero, quizá con la intención de no darle una referencia fija a los centrales rivales y moverlos con su capacidad para tocar en corto y combinar. Lo ideado en el pizarrón no se replicó en la cancha.A medida que se daba cuenta de que no podía entrarle, Boca recurrió al remate desde fuera del área, sobre todo con Zenón, pero nunca con la potencia y la dirección necesarias para comprometer seriamente al excéntrico Arce.Con la cabeza puesta en cómo atacar, Boca se olvidó de defender. Riestra volvió a dominar las alturas con Quintana y Alonso para el 2-0, nuevamente con Montero casi paralizado. En menos de 25 minutos, Boca se metía en serios problemas. Había empezado pulcro y no tardó en ser estéril. Era tal su estado de confusión que el Malevo lo sorprendió con un golazo fuera de catálogo. Tras el despeje de un córner, Alexander Díaz dio inicio a una corrida de 60 metros ante un rival desbalanceado; en el camino dejó atrás a Blanco y Braida para hundir el pie derecho debajo de la pelota y definir con un sombrero que los dos metros de Montero fueron escasos en su intento de manotear la pelota. Era lógico que se vendrían los cambios en Boca, que ingresarían algunos de los titulares que estaban en el banco. Entraron Villa y el paraguayo Romero en el comienzo de la segunda etapa, pero el equipo no sacaba la cabeza de la intrascendencia. Las sustituciones para sumar más volumen ofensivo continuaron con minutos para Merentiel y Aranda, el único que cuando ya estaba todo definido consiguió gambetear a tres rivales, hasta que lo voltearon en la puerta del área. El pibe se hizo cargo del tiro libre con un remate que dio en la barrera. Lo de Boca fue pólvora mojada toda la noche. Tras la derrota, Arruabarrena dijo que junto a Juan Román RiquelmeRiestra se protegió sin pasar apuros. Tenía el respaldo de los tres goles y la organización para neutralizar los tibios intentos de Boca. “No tuvimos el ímpetu de ir a buscar el gol. Podíamos jugar media hora más y no le íbamos a poder entrar. Eso es lo que más me preocupa", reconoció Arruabarrena tras la derrota. El porcentaje del 82% de posesión retrató a un equipo que nunca supo qué hacer con la pelota. Lo más destacado de Deportivo Riestra 3 - Boca 0Torneo Clausura 2026Deportivo RiestraRodolfo Arruabarrena