Carmen ValeroActualizado Domingo,
julio
15:25El ministro alem�n del Interior, Alexander Dobrindt, ha calificado este domingo oficialmente de "atentado terrorista" el ataque perpetrado durante las celebraciones del Christopher Street Day (CSD) de Berl�n, mientras la investigaci�n perfila con mayor precisi�n al principal sospechoso, Abdul B., un joven de 21 a�os conocido desde hace a�os por los servicios de seguridad por su radicalizaci�n islamista. Pese a ello, las autoridades siguen sin poder reconstruir con exactitud c�mo se desarroll� el ataque, que dej� una mujer muerta y 29 heridos, ni cu�l fue exactamente el papel desempe�ado por el sospechoso, que contin�a en busca y captura.La principal inc�gnita sigue siendo la reconstrucci�n de los hechos. La Polic�a y la Fiscal�a no han podido determinar todav�a si Abdul B. actu� solo o cont� con la colaboraci�n de otra persona. Tampoco est� establecido c�mo se desarroll� la secuencia entre el atropello y las agresiones con arma blanca, ni si el conductor descendi� del veh�culo tras embestir a la multitud.Esa hip�tesis sigue abierta por varios indicios. Seg�n informaciones de la televisi�n berlinesa RBB y del diario regional Tagesspiegel, cuando la furgoneta choc� contra un �rbol tras el atropello no s�lo se activ� el airbag del conductor, sino tambi�n el del acompa�ante. El dato, a�n no constituye una prueba concluyente, ya que en algunos modelos ambos airbags se despliegan autom�ticamente en caso de impacto y en otros �nicamente cuando el asiento est� ocupado.Pero ese indicio se suma ahora un nuevo elemento. Seg�n inform� RBB, la Polic�a detuvo durante la noche a un ciudadano iran� al que los investigadores consideran el presunto acompa�ante de la furgoneta utilizada en el ataque. Las autoridades no han confirmado oficialmente cu�l era su grado de implicaci�n en los hechos ni si ser� considerado un segundo autor, por lo que la investigaci�n mantiene abiertas todas las hip�tesis sobre la posible participaci�n de m�s de una persona.A ello se suman los testimonios de varios testigos que aseguran haber visto a un hombre vestido de negro con un machete y que sostienen que algunas v�ctimas presentaban heridas de arma blanca. Otros afirmaron haber observado a un posible segundo agresor. La Polic�a est� verificando todas esas informaciones y mantiene abiertas todas las hip�tesis.En su comunicado oficial, la Polic�a y la Fiscal�a General de Berl�n hablan expresamente de un "atentado en el entorno del Christopher Street Day" y precisan que el sospechoso hiri� a varias personas con un veh�culo en marcha hacia las diez de la noche en la zona del Tiergarten. El propio comunicado a�ade que "una o varias personas abandonaron posteriormente el veh�culo" y que varias personas resultaron heridas con armas blancas, una formulaci�n que refleja que la investigaci�n a�n no ha logrado reconstruir completamente lo ocurrido. Es, adem�s, la primera vez que las autoridades reconocen oficialmente que no pueden afirmar que hubiera un �nico atacante.Paralelamente, una investigaci�n conjunta de varios medios berlineses ha permitido reconstruir con mayor detalle el historial del principal sospechoso. Seg�n esas informaciones, Abdul B. habr�a alquilado la furgoneta utilizada en el ataque a trav�s de contactos particulares. En el interior del veh�culo los investigadores habr�an encontrado adem�s un tel�fono m�vil atribuido al joven, un elemento que reforzar�a su vinculaci�n con la furgoneta.Las mismas investigaciones sostienen que Abdul B. llevaba a�os bajo el radar de los servicios de seguridad. Seg�n esos medios, llam� la atenci�n de la escena islamista de Berl�n siendo todav�a menor de edad y figuraba registrado por las autoridades desde los 16 a�os. Los servicios de seguridad lo ten�an clasificado como "Gef�hrder", la categor�a utilizada en Alemania para personas consideradas potencialmente capaces de cometer delitos graves por motivaci�n extremista.De acuerdo con esa investigaci�n period�stica, el joven intent� viajar a Siria para incorporarse al autodenominado Estado Isl�mico. Fue detenido a finales de 2025 cuando regresaba del L�bano por el aeropuerto de Berl�n y permaneci� varios meses en prisi�n preventiva por sospechas de preparaci�n de un delito terrorista. En mayo de este a�o fue condenado por un tribunal de menores a un a�o y 10 meses de internamiento juvenil, aunque qued� en libertad sometido a un r�gimen de supervisi�n judicial. Seg�n inform� Bild, la sentencia todav�a no es firme porque la Fiscal�a recurri� el fallo.Como condici�n para su puesta en libertad deb�a participar en un programa de desradicalizaci�n. Sin embargo, ese proceso apenas hab�a comenzado. Solo se hab�an celebrado dos entrevistas y una tercera estaba prevista para la semana siguiente. Los especialistas lo consideraban un caso especialmente complejo desde el punto de vista ideol�gico: aunque manten�a una actitud educada y aparentemente colaboradora, dudaban de la sinceridad de su voluntad de abandonar el extremismo. Seg�n esa misma investigaci�n, permanec�a parcialmente vigilado por las autoridades, que hab�an intervenido sus comunicaciones y registrado su domicilio despu�s de que publicara en redes sociales la fotograf�a de un arma que finalmente result� ser de juguete.El ataque oblig� a suspender el acto de clausura del Orgullo, que reun�a a cientos de miles de personas junto a la Puerta de Brandeburgo. Los servicios de emergencia desplegaron un amplio dispositivo sanitario y policial mientras continuaba la b�squeda del principal sospechoso.El alcalde-gobernador de Berl�n, Kai Wegner, calific� lo ocurrido de "ataque contra nuestra sociedad libre y abierta". Tambi�n el canciller Friedrich Merz conden� el atentado como un "acto atroz" y asegur� que ser� esclarecido "con toda la fuerza de la ley". Dobrindt, por su parte, lo defini� ya oficialmente como un atentado terrorista.El caso vuelve a poner el foco sobre la amenaza del islamismo radical en la capital alemana. Seg�n el �ltimo informe del Verfassungsschutz de Berl�n, las autoridades siguen a unas 2.400 personas vinculadas al entorno islamista; de ellas, m�s de 900 son consideradas proclives a la violencia. El informe cifra adem�s en alrededor de 1.100 los integrantes de la escena salafista, de los que unos 350 son catalogados como violentos, y advierte del creciente papel de la propaganda y los procesos de radicalizaci�n a trav�s de internet.El atentado tambi�n vuelve a situar en primer plano el debate sobre la capacidad de las autoridades alemanas para controlar a personas ya identificadas como potencialmente peligrosas y sobre la eficacia de los programas de desradicalizaci�n una vez recuperan la libertad.












