Colombia enfrentará en los próximos meses el que podría ser el peor fenómeno de El Niño desde 1950, según los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). A pocos días de finalizar su mandato y en medio de preocupaciones de expertos sobre la capacidad del sistema para asegurar el abastecimiento de energía, el Gobierno de Gustavo Petro declaró la situación de desastre nacional para enfrentar los riesgos del evento climático, que en el país produce menos lluvias, temperaturas elevadas, riesgos de desabastecimiento de agua e incendios forestales. En esencia, la declaratoria –que llega cuatro meses después de las primeras alertas y a dos semanas del cambio de presidente– permite destinar recursos y traslados presupuestales para financiar las acciones de respuesta. La Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres, una entidad que ha estado en el centro del debate público por escándalos de corrupción durante la Administración saliente, será la responsable de aterrizar un plan focalizado en el abastecimiento del agua, seguridad alimentaria, salud pública y protección del medio ambiente.Aunque no ha revelado el detalle de las medidas, el presidente ordenó reasignar cuatro billones de pesos que estaban destinados a otros fines, y exigió acelerar la instalación de paneles solares en las comunidades. “No es con más gas, es con más paneles solares porque lo que va a haber es mucho sol en todo el territorio, incluida Bogotá”, aseguró en una sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. En total, la UNGRD contará con ocho billones de pesos (cerca de 2.500 millones de dólares) para atender la situación.El Ideam advierte probabilidades del 81% de que El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre, especialmente en las zonas Pacífica, Andina y Caribe, y probabilidades superiores al 97% de que persista hasta el primer trimestre del 2027. Esas previsiones aumentan la incertidumbre en un país que depende de las hidroeléctricas para el suministro de un 75% de toda su energía, y que cuenta con el respaldo de plantas térmicas, que funcionan con gas, carbón y combustibles líquidos, por lo que elevan los costos financieros y ambientales de la energía.El exministro de Minas y Energía, Tomás González, explica que la mayor preocupación es si se podrá asegurar la energía suficiente para cubrir una demanda cuando el margen en condiciones normales es poco. “Cuando llega El Niño, se bajan las lluvias y la generación se reduce a la mitad o menos. El respaldo se tiene que hacer con plantas térmicas, pero nos hemos demorado en la entrada de nuevos proyectos”, señala sobre un rezago que ha crecido en los últimos años. La alerta llega en un momento de fragilidad del sistema, con menores reservas de gas, creciente demanda y problemas que no se resuelven en el corto plazo, agrega González. “Los embalses deben estar en el 80% cuando llega el verano eléctrico. Es clave que los proyectos solares entren, que las plantas térmicas sean capaces de entregar toda su energía y que tengan combustible. Si no lo logramos, la única solución es hacer cortes”, repara. La advertencia hace eco en un país que no quiere repetir la historia de comienzos de los años noventa, cuando vivió un apagón nacional que motivó grandes reformas a todo el sector. Entre 2015 y 2016, el fenómeno de El Niño volvió a poner a prueba el sistema eléctrico y exigió medidas de contingencia, incluidas campañas como “Apagar, paga” para reducir el consumo de energía en los hogares.La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) reportó que la ventana que tienen para reducir los impactos del fenómeno climático es de 132 días, antes del inicio de la temporada de mayor riesgo, en diciembre de 2026. Por su parte, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, pidió a los ministerios del Trabajo y Educación adoptar temporalmente esquemas de teletrabajo y estudio en casa para reducir la demanda energética mientras concluye el mantenimiento de la regasificadora de la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC) en Cartagena, la única terminal del país que recibe gas importado, prevista hasta el 3 de agosto. La propuesta no se ha transformado en nuevas decisiones.Las medidas parecen insuficientes ante problemas estructurales. El presidente del Grupo de Energía de Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, ha alertado que la capital podría enfrentar problemas de abastecimiento de energía a partir de 2028 si no avanzan las nuevas líneas de transmisión eléctrica que permiten traer la energía que se genera desde otras zonas del país, una inquietud que aumenta frente a escenarios de sequía. Con este panorama, el fenómeno de El Niño se avecina como la primera gran prueba de gestión para el gobierno de Abelardo de la Espriella, que inicia el 7 de agosto.La exviceministra de Ambiente, Sandra Vilardy, dice que las acciones no se deben centrar exclusivamente en el sector eléctrico. “El centralismo invisibiliza los riesgos para zonas bajas y calientes: el acceso al agua potable, la incidencia en la producción agropecuaria y la salud pública en poblaciones vulnerables como adultos mayores, menores de edad y trabajadores informales. Los alcaldes deben tomar acciones, autorizar cambios en las clases para no exponer a los estudiantes al calor, promover el ahorro y el uso eficiente del agua y tener respaldo energético en los centros de salud”, puntualiza. Los retos son muchos y el tiempo es poco.
Colombia se prepara para enfrentar el fenómeno de ‘El Niño’ con una declaratoria de emergencia
El sector eléctrico demanda medidas adicionales a las anunciadas por el Gobierno de Petro









