No lo tocas, pero se pudre igual. La segunda ley de la termodinámica también aplica a tu código, y no es una metáfora — es una condena estadística. Te explico por qué con ventanas rotas, leyes de Lehman y un demonio que no es Maxwell sino tu yo del pasado.
El código que no tocas también muere
Hay un fenómeno que todo developer ha vivido pero pocos saben nombrar. Abres un repo que no visitabas hace seis meses. El código es tuyo. Tú lo escribiste. Pero algo ha cambiado. Las dependencias están outdated, los tests ya no corren, y esa abstracción tan elegante que diseñaste ahora parece un jeroglífico. No lo tocó nadie. Y sin embargo, envejeció.
Esto no es una sensación. No es mala suerte. Es física.
Bienvenido a la entropía del software.








