Es, probablemente, el vecino de Queens (Nueva York) más famoso internacionalmente, en dura competencia con los miembros del grupo punk The Ramones y el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Peter Parker, conocido como “el amistoso vecino Spiderman”, el trepamuros o el lanzarredes cuando se disfraza para combatir el crimen, estrena este 29 de julio nueva película, Spider-Man: Brand New Day, con Tom Holland por cuarta vez en el papel. Por si fuera poco, en septiembre llegará al número 1.000 de su colección de cómic principal, The Amazing Spider-Man.La coincidencia prueba que el personaje ha superado ampliamente el ámbito de las viñetas en el que nació para convertirse en un icono transmedia exitoso en el cine (antes del Spiderman de Holland hubo tres películas con Tobey Maguire y dos más con Andrew Gardfield como protagonistas), la televisión, los videojuegos y hasta en Broadway, donde se estrenó un musical. Este último, eso sí, más bien fallido.La editorial Marvel, consciente del hito que supone para su personaje más emblemático, ha preparado un monumental número de 80 páginas (los números regulares suelen tener 23) para el Amazing 1.000, que sale a la venta en Estados Unidos el 16 de septiembre y se publicará en España en diciembre. Eso sí, hay que dejar claro de entrada que los cómics protagonizados por Spiderman son mucho más de mil, ya que a lo largo de los años el personaje ha protagonizado multitud de colecciones secundarias, especiales y títulos compartidos con otros superhéroes.De hecho, Spiderman no nació en su propia colección, sino en una publicación contenedor, Amazing Fantasy. Concretamente en su último número, publicado en agosto de 1962, un ejemplar del cual se exhibe en la Biblioteca del Congreso de Washington.Número del año 1962 de 'Amazing Fantasy'Getty ImagesEl primer superhéroe adolescenteQue debutara en una serie abocada a la cancelación demuestra la poca fe que el editor de Marvel, Martin Goodman, tenía en el personaje: al fin y al cabo, decía, ¿a quién le gustan las arañas? Pero cuando Goodman tuvo los datos de ventas, pidió al guionista Stan Lee y el dibujante Steve Ditko, creadores de Spiderman, más aventuras de aquel extraño personaje. Y así el primer número de, ahora sí, The Amazing Spiderman, se publicó con fecha de portada de marzo de 1963.“En general, los superhéroes que Marvel estaba creando en los 60 eran bastante diferentes a los de su competidora, DC, creados veinte años atrás, como Superman o Batman. Los de DC eran parte del establishment, gente mayor con chaqueta y corbata. Los personajes de Marvel, en cambio, siempre iban acompañados de problemas o defectos graves”, explica Íñigo Rodríguez, experto en cómic y colaborador en diversos medios.“El caso de Spiderman todavía era más radical, porque era un adolescente. Hasta entonces los adolescentes en los cómics de superhéroes sólo podían ser ayudantes, los sidekicks, como Robin, pero nunca protagonistas.”Visto en perspectiva, no es extraño que esta apuesta novedosa tuviera éxito: “Peter Parker eres tú: es un crío que no sabe qué hacer con su vida, que tiene problemas económicos, con las chicas, con la familia... Para los chavales era mucho más fácil identificarse con él que con Superman. Y, por otra parte, Stan Lee comentaría a posteriori que también el hecho de que su máscara le tapara completamente la cara hacía que cualquiera pudiera ser Spiderman, que cualquiera pudiera soñar con ser Spiderman.”Un ídolo que crece con los lectoresOtra aportación revolucionaria de los cómics de Spiderman y otros personajes Marvel era que no sólo se explicaban aventuras inconexas, sino que se continuaban unas a otras y se reflejaba el paso del tiempo –aunque fuera a menor velocidad que en la vida real–, lo que permitía la evolución de los personajes.Así, en sus inicios Peter Parker todavía está en el instituto, luego pasa por la universidad e incluso empieza un doctorado. “Vienes por las mallas, pero te quedas por el chaval”, explica Rodríguez. “Es Peter Parker el que hace que sigas su vida número a número, mes a mes. La pelea contra el villano de turno a veces es lo de menos, lo que queremos saber es si se queda con Gwen o Mary Jane o cómo se las apañará para pagar el alquiler. Inicialmente eran tebeos para niños y con esta fórmula lograron a subir el rango de edad de los lectores.”Ejemplar del nº1 de 'Amazing Spiderman' en la Library of CongressCedida por Guillermo SolerAsí, en 1987 Peter Parker se casa con su novia Mary Jane Watson y más adelante llegan incluso a tener una hija.Llega el estancamiento“Desgraciadamente, una vez se consolida como icono corporativo, deja de evolucionar”, lamenta Rodríguez. Incluso muchos de los elementos que lo hacían más maduro –como su matrimonio– se han revertido, para disgusto de los lectores veteranos, y se ha consolidado una especie de eterno Peter Parker-Peter Pan que nunca deja de ser un joven soltero y que vive en un bucle continuo.Al fin y al cabo, la versión cinematográfica actual del personaje apenas ha acabado el instituto. A cambio, en las dos últimas décadas han proliferado las variaciones del personaje: desde clones a hombres araña de otras dimensiones paralelas (como Miles Morales, protagonista de dos premiadas películas de animación).“Spiderman es un personaje que tiene cabida en la visión de Kant de la heroicidad. Con sus poderes podría hacer lo que quisiera, pero escoge defender el bien, a partir de una obligación moral asumida tras la muerte de su tío, que podría haber evitado”, explica Francisco Fandos, que en 2020 dedicó su tesis doctoral en Filosofía al personaje.Modelo de éticaAsí, el famoso “todo poder debería comportar una gran responsabilidad” que el tío Ben le transmite a Peter puede entenderse como un imperativo categórico kantiano. “Kant habla de la autonomía moral, que implica que tú tienes libertad para actuar bien o mal, y esto va asociado a la responsabilidad, a asumir las consecuencias de tus actos. Todo esto es una gran lección que subyace en los cómics de Spiderman.”“Los cómics, el cine y la cultura pop son muy válidos para la transmisión de valores”, explica a partir de su experiencia como profesor de secundaria.Fotograma de 'Spider-Man: Brand New Day'Sony Pictures / Marvel StudiosFandos, que, lógicamente, también es fan del personaje, intenta discernir su atractivo a lo largo de las décadas: “Te puedes identificar con ese estudiante de instituto o de universidad. Antes de conseguir sus poderes es un chico tímido, un cerebrito, un don nadie. Cuando se transforma, podemos pensar que nosotros también podemos cambiar.”El filósofo también da mucha importancia a “la guasa que tiene el personaje, que se enfrenta al peligro haciendo bromas”. “Yo creo que sigue siendo un personaje fresco. Tú lees su primera historia y te das cuenta de que Peter Parker es un chaval al que le hacen bullying.”Reflejo de la actualidadTanto Fandos como Rodríguez destacan, asimismo, cómo los cómics de Spiderman han ido reflejando los cambios en la sociedad norteamericana: la estética, las modas, pero también poco a poco se introdujeron tramas referentes a las tensiones raciales o las drogas, incluso superando la censura.Tampoco es extraño que, más recientemente, Spiderman fuera el personaje seleccionado por Marvel para reflejar en sus cómics los atentados del 11-S o la llegada del primer presidente afroamericano, Barack Obama.Y una curiosidad: como el tiempo Marvel discurre más lentamente que el real, ello obliga a ir actualizando referencias. Así, Flash Thompson, uno de los amigos de Peter, inicialmente era movilizado para luchar en Vietnam; décadas más tarde se establecería que su servicio militar había sido en Irak.“De la misma manera que la historia del rey Arturo se ha ido reinterpretando, con los cómics de superhéroes pasa un poco lo mismo. Se hacen constantemente relecturas. Además, Spiderman es un personaje muy polivalente: puede protagonizar historias de contenido social o de puro terror”, comenta Rodríguez.Fotograma de 'Spider-Man: Brand New Day'Sony Pictures / Marvel StudiosA diferencia del cómic europeo, que tiende a ser de autor, el norteamericano tiene una dimensión más industrial: los personajes son propiedad de la empresa, no de sus creadores. Eso quiere decir que el número de autores que han dado su visión sobre Spiderman es enorme.Consejos para iniciarseCon todo este bagaje, ¿qué Spiderman hay que leer? Íñigo Rodríguez cree que un buen punto de entrada son los cómics guionizados por J. Michael Strazynski e ilustrados por John Romita Jr, a principios del siglo XXI, “una etapa muy sólida con un Spiderman bastante adulto”.“En todo caso, al personaje le benefician las etapas largas a cargo de un mismo equipo.” En este sentido, destaca también los 100 primeros números de Amazing a cargo de Stan Lee, primero con Steve Ditko y luego con John Romita; la de mediados de los 80 con Roger Stern y Romita Jr; la de JM De Matteis y Sal Buscema, ya en los 90; y la larga estancia del guionista Dan Slott, más reciente.Por su parte, Francisco Fandos sí se anima a recomendar un único cómic, una historia de apenas una decena de páginas escrita por Roger Stern y dibujada por Ron Frenz: El chico que coleccionaba Spiderman (1984): “Es emocionante en el sentido estricto de la palabra.” Y sí, lo es cada vez que uno la relee.