La segunda estrella representa para España subir un escalón en la historia del fútbol. La roja, de nuevo campeona del mundo y ya el mejor combinado nacional del siglo XXI, se ha colado en el grupo de selecciones más laureadas. Los de Luis de la Fuente alcanzaron la cumbre deportiva más importante y lustrosa, con la consecuente admiración del deporte rey, pero el trofeo levantado por Rodri en Nueva Jersey tiene una trascendencia que rebasa el terreno de juego. El impacto es mundial también en lo económico y social.La final con Argentina, y todo el torneo en general, supuso un escaparate incomparable en el fútbol y casi con cualquier otro sector. Costaría encontrar un país donde no se haya seguido el Mundial más largo de siempre. “El impacto pasa por las audiencias, sobre todo las internacionales. En EE.UU., que es el mercado más rentable, ha sido muy bestia, acercándose al nivel de la Super Bowl. Esa visibilidad hace a España más atractiva”, explica para este diario Guillem Graell, exdirector de marca del Barça en su etapa en el club y fundador de la consultora deportiva D2F Partners.La FIFA tarda unos meses en recopilar los datos de audiencias totales, tras analizar los números de todos los países, pero en el territorio de las barras y estrellas ya ha trascendido que la final del campeonato fue vista por 63 millones de personas. Todos ellos comprobaron cómo la roja, a base de desarrollar un trabajo colectivo impecable y con unos valores de trabajo ejemplares, alcanzó la gloria. Más allá del fútbol, ahora la Federación (RFEF), los jugadores españoles e incluso España como país recogerán los frutos comerciales, financieros y de imagen de este éxito.La visión institucionalLa Federación Española, ante “una oportunidad inmensa”La Federación Española (RFEF) recibió por el título unos 44 millones de euros, de los que un 45% fue para los futbolistas. Esa cifra, aunque cuantiosa y la más alta por ganar un Mundial, puede quedarse corta comparada con el halagüeño horizonte económico que se le abre al ente federativo. La selección campeona del mundo, ahora con un caché más alto, se ha convertido en uno de los mayores focos comerciales del fútbol. “Es una oportunidad inmensa, que te sitúa en otro nivel, pero el trabajo empieza ahora. Tienes que empezar a atraer patrocinadores de nuevas geografías, porque hasta ahora la mayoría de los que tiene la selección son españoles”, comenta Guillem Graell a La Vanguardia. Antes del gran torneo y después de la Eurocopa del 2024, atrajo a firmas como Mapfre, Ebro, Movistar o Campofrío.Para el experto en marketing, con pasado en el Barça entre el 2017 y el 2021, los beneficios no se verán ya en el 2026, sino en los años venideros. “Deben llegar al Mundial de España con un poso comercial mucho más potente. Ahora la base de fans es mucho más amplia”, comenta. Sin embargo, el reto, como él se planteó en su etapa blaugrana, también es “prepararse para facturar lo mismo o más sin solo depender del éxito deportivo, alargando al máximo ese interés”. Más allá del cartel de campeón, España ha transmitido una imagen impecable como equipo, e incluso familia deportiva, que le añade otro aliciente. “Las marcas se quieren relacionar con la solidaridad coral y el trabajo de España. Eso la hace valiosa comercialmente”, asegura. El consultor deportivo, en cambio, vaticina un futuro peor en este aspecto para la subcampeona: “Tendrán menos interés con Argentina por su comportamiento seguramente poco deportivo”. “La clave”, además, es la juventud de Lamine Yamal, Cubarsí y compañía, que garantiza “un equipo de futuro” y un “proyecto a largo plazo que lo hace más interesante porque el patrocinio tiene margen para un retorno económico”. “Argentina tiene a Messi, que quizás no juegue el próximo Mundial”, diferencia.La posición de la Federación es ideal para acabar de confirmar la final del Mundial 2030 en territorio español, aunque Marruecos insiste en albergar el partido por el título en su lujoso, aunque aún en construcción, estadio de Casablanca. Graell avisa: “Es obvio que las marcas prefieren el mercado más potente. La presión comercial será a favor de España y que sea campeona es una razón de más. Pero a ese nivel a veces hay elementos políticos que pueden decantar, aunque no tenga lógica económica”. La FIFA, a menudo desconcertante con sus resoluciones, deberá tomar una decisión que molestará a una de las dos partes, en especial si va en contra de una Federación española que ahora vive su mejor momentoEl valor de los futbolistas no deja de crecerEl boom de los campeones da otro plus a los jugadores españolesSi algo confirma el Mundial de la selección de Luis de la Fuente es la fama global de los futbolistas y los entrenadores españoles en el planeta fútbol. Ponga un español en su equipo, hace tiempo que se ha convertido en un mantra, por el rendimiento inmediato y el valor añadido que aportan. “El talento español ya estaba al alza. No va a resultar un punto de inflexión sino que viene a subrayar una tendencia. El Mundial va a acelerarla más, es un driver muy potente”, apunta a este diario Francesc Cruces, de Esedos Marketing, que advierte además que la Liga ya no es importadora sino exportadora hacia la Premier League. En Transfermarkt no han tardado en actualizar el precio de seis de los campeones. Lamine Yamal (220) y Cubarsí (100) –los dos más jóvenes– han subido 20 millones, Pedro Porro (45) y Cucurella (60) han mejorado 10 millones mientras que Rodri (55) y el autor del gol de la final, Ferran Torres (55 también) se han revalorizado cinco millones. Un fenómeno que ya se produjo en el 2010 cuando Silva, Mata, Cesc, Cazorla, Fernando Torres, Javi Martínez, Cazorla o Navas fueron algunos de los que cambiaron de aires.“No hay que olvidar a los técnicos. En la última final de la Champions (PSG-Arsenal) los dos (Luis Enrique y Arteta) eran españoles”, resalta Cruces.Recuerda Guillem Graell, de su etapa en el Barça, que a los clubs actuales les va a tocar rascarse el bolsillo si quieren mantenerlos. “A Cubarsí le van llamar todos los grandes de Europa y al Barça le va a tocar pagar parte de esta factura. En el caso de que sean jugadores muy comprometidos puedes esperar un tiempo, pero lo acabas pagando con renovaciones y aumentos salariales”, vaticina. Y es un sobreesfuerzo rentable porque la presencia de Lamine Yamal, que ganó 11 millones de seguidores en Instagram hasta el 11 de julio, “hace más interesante la marca Barça”. “Claro, los ojos siguen a los grandes jugadores y el dinero sigue a los ojos. La concentración de atención y las altas audiencias provocan la circulación del dinero”, explica Cruces esas llamadas de las marcas. Lamine, segundo en el Balón de Oro del 2025, ya es una estrella con 19 años. Ferran Torres se va a convertir en un reclamo como le pasó a Iniesta, el héroe del 2010. “Andrés, gente discreta comparable a Cubarsí, no tenía alma comercial y de repente se convirtió en un valor brutal”, rememora Graell.“Nosotros siempre les decimos a los jugadores que hay tres patas de negocio: la ficha que se debe a lo que haces en el campo, la marca técnica (botas y ropa) y los acuerdos comerciales con productos de marcas no endémicas. Ese posicionamiento es el que más cuesta. Ferran va a poder optimizar las tres palancas”, le aconseja Cruces. El jugador español pone de acuerdo al fútbol y la publicidad.Un país más atractivoLos goles repercuten en el PIB, el turismo y las exportacionesEl Empire State Building iluminó su antena de los colores rojo y amarillo y la sede global de JPMorgan Chase, un poco más arriba, también en Manhattan, dibujó en sus últimos pisos la bandera de España. Dos detalles del día de la final que dejan entrever que el triunfo de la selección española pone al país en el escaparate, lo que puede repercutir en la economía española. Según un estudio de un economista de la Universidad de Aberdeen y Surrey sobre el impacto de los Mundiales entre 1961 y 2018, justo después de una victoria en una Copa del Mundo, existe un repunte en el PIB en los dos siguientes trimestre al éxito deportivo. El incremento es de un 0,48%, que teniendo en cuenta los números de España en el 2025 facilitados por el el Instituto Nacional de Estadística (INE) supondrían 4.000 millones más en el próximo medio año.“Es un impacto más temporal que después tiende a evaporarse”, analiza Francesc Cruces, vicepresidente de marketing en Esedos Marketing.Pero la conquista de un Mundial provoca que España esté en boca de muchos durante todo el verano y eso implica mucha repercusión positiva sobre la visión que se tiene del país desde el extranjero. Ese es el motivo por el que, según la investigación de Marco Mello, está demostrado que inmediatamente después de levantar el trofeo y estar tan presente se disparen las exportaciones.Aunque uno de los puntos fuertes siempre será el tercer sector. “El turismo es el sector más obvio que se verá beneficiado”, añade el experto Guillem Graell. Tanto Cruces como Graell destacan la oportunidad que representa para consolidar una marca país. “Hay valores que se asocian a un ganador como son la modernidad, el atractivo turístico y el éxito”, apunta Cruces, que considera que hay que trabajar en esa imagen exterior para consolidar ese clima de euforia. Lo mejor, indica Cruces, es que en el caso de España es que tiene un poco de camino avanzado porque se ha convertido en sinónimo de prosperidad, algo que beneficia a las empresas para atraer inversiones. “El Mundial no es un logro aislado sino una continuidad en lo más alto. La imagen que España está trasmitiendo es que vive un momento increíble. No solo es el Mundial y la Eurocopa, sino que hay que añadir el Mundial femenino y el oro olímpico de fútbol en los Juegos de París”. Los goles de la roja se celebran también en la macroeconomía.Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour