“Soy un nazi, me encanta Hitler”, reza uno de los mensajes que Kanye West publicó en redes sociales a inicios del año pasado. No fue el único que escribió: “Algunos de mis mejores amigos son judíos y no confío en ninguno de ellos”. Son declaraciones que colman la carrera llena de altercados del rapero, cuya reputación se ha ido desmoronando en las últimas décadas por sus comentarios y acciones. Desde cuestionar los motivos de la muerte de George Floyd hasta enorgullecerse de su antisemitismo, la mochila del artista está cargada de controversias. Unas polémicas que, si bien han motivado a algunos países a cancelar sus conciertos, no le impedirán subirse al escenario en Madrid el próximo jueves.

Este iba a ser uno de los años más importantes de la trayectoria de Kanye West, con una vuelta al ruedo que lo iba a llevar a visitar las principales ciudades de Europa. No obstante, la gira ha atravesado conflictos desde su anuncio. Reino Unido, Francia, Italia, Suiza, Polonia... son países en los que iba a actuar Ye, como se hace llamar ahora el cantante, pero donde no podrá hacerlo por sus comentarios de odio ensalzando el nazismo. Su disculpa llegó en enero, cuando compró una página en el The Wall Street Journal para pedir perdón a la comunidad judía y a sus seguidores, atribuyendo su mal comportamiento a un trastorno bipolar derivado de una lesión cerebral no diagnosticada.