Ni se arredra ni deja una pregunta sin respuesta, pero tampoco pisa charcos innecesarios. Óscar López (Madrid, 1973) hubiera sido un buen portavoz de Gobierno si cuando Pedro Sánchez decidió recuperarle para su equipo allá por 2021 no le hubiera elegido como jefe de gabinete para sustituir a Iván Redondo. Es un político de raza que se curtió al lado de Alfredo Pérez Rubalcaba, de quien llegó a ser su número tres en el PSOE.

Hoy tiene la triple condición de Ministro para la Transformación Digital y la Función Pública, secretario general de los socialistas madrileños y candidato del PSOE de Madrid a la Comunidad. Arrebatar a Isabel Díaz Ayuso el sillón de la Puerta del Sol es, para él, mucho más que presidir una región. Es un compromiso explícito para “acabar con el odio, el enfrentamiento y la persecución a familiares de víctimas, periodistas y todo discrepante”, además de para arreglar “la sanidad, la vivienda, la educación y la universidad pública”, todas esas cosas de las que la actual presidenta de Madrid nunca habla y se le permite.

No lo tiene fácil porque el PP ostenta el poder institucional en Madrid desde hace 30 años y porque la izquierda no atraviesa su mejor momento. Pero Ayuso, denuncia, “sin la protección mediática y judicial” no sería nadie. Una afirmación rotunda y hasta compartida por no pocos dirigentes de la derecha que lo admiten en privado, pero nunca en público. López se atreve con eso y con la denuncia de que en Madrid “lo que entonces, para el PP, fue el ladrillo hoy es la sanidad que están expoliando para luego llevárselo en comisiones o en empresas privadas que a su vez financian, por ejemplo, la vida padre de la señora Ayuso”.