Casco y botas y una caminata express a cuestas del viento frío neuquino. La titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, está a punto de poner un pie en la tierra de oro negro prometida: Vaca Muerta. La estrella del modelo económico de Javier Milei y de cualquier programa que hubiera llegado por el voto popular, luego de años de desarrollo tras aquel primer acuerdo YPF-Chevron. El tiempo estuvo a favor de la gestión libertaria, que tiene para mostrarle al acreedor más condicionante de la Argentina, una alternativa a la estacionalidad de la actividad agropecuaria. Al organismo le importan las metas, pero sobre todo los dólares.
La directora gerente tendrá reuniones con el presidente Javier Milei, con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, entre otros. Habrá fotos, todo un símbolo de apoyo a la gestión libertaria. Pero, con una ventaja en la información: en la previa de la llegada de la directora gerente, el Fondo ya estuvo desplegando su habitual trabajo de reuniones secretas para palpar el panorama económico y político más allá de las charlas que pueda tener la entidad con el oficialismo.
“Buscaban garantías de que los dólares para los pagos se van a hacer”, indicó a PERFIL un dirigente del agronegocio que estuvo reunido con enviados del organismo en una visita que los CEOs programaron a Rosario a una planta de molienda y exportación. “Charlamos sobre proyecciones de exportación en base a demanda mundial y a baja de retenciones”, sumó. No es casual que el organismo se interese en ver de primera mano cómo funcionan la fuente más grande de divisas que tiene Argentina, un país con un problema de restricción externa, en la previa de un año que llega con un doble desafío: la presión de las elecciones y fuertes compromisos en moneda extranjera.











