México no tiene un desempleo reducido porque su economía genere suficientes puestos de trabajo dignos, estables y bien remunerados. Lo tiene, en buena medida, porque millones de personas no pueden permanecer desempleadas durante largos periodos.

Por Mario Luis Fuentes.

Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestran un panorama complejo. En junio de 2026, la población económicamente activa ascendió a 61.9 millones de personas. Sin embargo, la población ocupada se redujo en 84 mil personas, mientras que la desocupada aumentó en 132 mil. Como consecuencia, la tasa de desocupación abierta pasó de 2.7% en junio de 2025 a 2.9% en el mismo mes de 2026. Se trata de un porcentaje cuyo incremento, acompañado de la contracción del empleo y el avance de la informalidad, revela una economía con capacidades insuficientes para incorporar productivamente a una población que continúa creciendo.

Adicionalmente, la tasa de participación económica cayó de 59.8 a 58.8%, lo que implica que una proporción creciente de personas permaneció fuera del mercado de trabajo. La población no económicamente activa llegó así a 43.3 millones, 1.7 millones más que en junio del año anterior. Dentro de este conjunto, 4.7 millones declararon estar disponibles para trabajar, aunque no realizaron una búsqueda activa.