El Parlamento francés aprobó la semana pasada una ley destinada “a proteger a los menores de los riesgos a los que les expone el uso de las redes sociales”, que prohíbe su uso a los menores de 15 años, una de las prioridades de Emmanuel Macron para su segundo mandato. El presidente espera que la nueva legislación entre en vigor al comienzo del curso escolar en septiembre, lo que convertiría a Francia en el primer país de la Unión Europea en regular el acceso de los más jóvenes a este tipo de plataformas.
Con escaso margen de maniobra, por su impopularidad y a la pérdida de la mayoría parlamentaria en 2024, Macron se ha ido alejando en estos últimos años de la política interior para concentrarse en las cuestiones internacionales. La regulación del mundo digital es una de las pocas excepciones en las que el jefe de Estado francés ha querido seguir implicado, tanto en el debate público como en la tramitación legislativa.













