Se distinguió por su amor a los pobres, a los que atendió y proporcionaba medicamentos de manera gratuita, sin importarle horario o lugar donde debía ir. 25 de julio, 2026 - 14h05El 17 de julio de 1840 nació en Jipijapa Alejo Lascano Bahamonde, quien por su alta jerarquía científica y moral ha sido considerado el varón más conspicuo que vio la luz en esta ciudad, en el siglo XIX.Desde muy pequeño fue llevado por sus padres, Francisco Lascano y Josefa Bahamonde, a radicarse a Guayaquil, donde estudió la primaria y la secundaria y fue a terminar a Quito en 1856 el último año de bachillerato, según esta era la costumbre reglamentaria de esa época.Habiéndole percibido sus padres su inclinación por la medicina lo enviaron a estudiar esa carrera a París, Francia, por el prestigio que tenía en América la ciencia de ese país. En la universidad de París descolló por su talento y dedicación, logrando alcanzar rápidos progresos en tan difíciles labores antes de la presentación de un examen de lo más lúcido, ante la escuela de medicina por las más grandes celebridades científicas y aprobado por unanimidad, con honrosa votación recibió la investidura de doctor en medicina y cirugía, el 17 de julio de 1864.PublicidadEn París se distinguió como alumno externo e interno de los hospitales, a cuyos puestos entró por oposición; regresó al Ecuador. En Guayaquil, en 1867, fundó y organizó la Facultad de Medicina del Guayas. En esta ciudad ejerció su noble profesión y obtuvo los más espléndidos y envidiables triunfos, sus exámenes e incorporación ante la Universidad Central fueron precedidos por brillantes ejecutorias.En Guayaquil desempeñó los honrosos cargos de decano de la Facultad de Medicina, vicerrector y rector de la Universidad de Guayaquil, profesor de Cirugía, Patología Externa y Medicina Operatoria en la misma universidad, además fue senador principal por las provincias de Esmeraldas y Manabí.En 1893, el doctor Lascano desempeñó el rectorado de la Universidad de Guayaquil, habiéndose propuesto la construcción del edificio de esa entidad, lo cual lo logró pese a los pocos recursos que consiguió del Gobierno de entonces, y cubrió el déficit con sus propios fondos.PublicidadPublicidadComo catedrático, Alejo Lascano fue de aquellos que entendieron su misión y la cumplieron a conciencia; discípulos de él fueron muchos los que se adelantaron a la eternidad y otros han alcanzado merecidos títulos como sus dignos reemplazantes. Además, el doctor Lascano tuvo el mérito de haber sido uno de los pocos de nuestros médicos que estudiaron la flora ecuatoriana y utilizaron los principios terapéuticos de muchos vegetales.Se distinguió por su amor a los pobres, a los que atendió y proporcionaba medicamentos de manera gratuita, sin importarle horario o lugar donde debía ir. El 3 de diciembre de 1904, a los 64 años de edad, dejó de existir el más notable de los defensores de la salud del pueblo y de los conductores de la juventud.De genio franco, abierto, cariñoso y sin pretensiones a todos trataba por igual, a todos atendía, con todos era complaciente, de todos se hacía querer. Su fallecimiento constituyó un verdadero duelo social, porque la sociedad entera tuvo motivos para deplorar tan dolorosa pérdida.En su memoria se erigió un busto a la entrada de la vieja Casona universitaria, una importante calle de Guayaquil lleva su nombre, una unidad educativa de Jipijapa lleva su nombre, también una calle en esta ciudad y una parroquia del cantón Paján de igual manera. (O)Esneyder Castro Salvatierra, docente, JipijapaPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?