La entrada de Javier Milei al Palacio de los Bandeirantes, la casa de Gobierno del estado provincial de San Pablo, fue con el protocolo que rige para los jefes de Estado. Tarcisio de Freitas, gobernador paulista, lo recibió con guardia de honor y dispuso que la alfombra de rigor esta vez fuera azul, en honor al color de la bandera argentina. Acompañado por su hermana Karina y por el canciller Pablo Quirno, el presidente recibió de manos de Freitas la medalla de la Orden de Ipiranga, la más alta condecoración del estado paulista, que fue especialmente creada con destino a los extranjeros, pero también nacionales, que prestan servicios “relevantes” para Brasil. Antes de ese acto, el gobernador y el presidente se reunieron en una cita privada. Los periodistas de medios locales y extranjeros que esperaban cubrir la reunión (entre ellos, Perfil), solo pudieron testimoniar el ingreso de la delegación argentina y algunas foto protocolares. En el acto estuvo presente, entre otras autoridades, el intendente paulista Ricardo Nunes.

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