En 2011, cuando ‘Yo me llamo’ llegó a la televisión colombiana, nadie podía asegurar que aquel concurso de imitadores se convertiría en uno de los formatos de entretenimiento más exitosos del país. Lo que hoy es una marca consolidada, capaz de convocar a miles de aspirantes y de mantenerse como uno de los programas más vistos de la televisión nacional, comenzó como una apuesta llena de incertidumbre, pensada inicialmente para una temporada corta y con muchas preguntas sobre su futuro.Quince años después de su nacimiento y con el estreno de su undécima temporada, el formato de Caracol Televisión no solo continúa liderando la conversación entre los televidentes, sino que también ha trascendido las fronteras nacionales. Detrás de ese recorrido hay una historia de decisiones arriesgadas, un equipo que se ha mantenido prácticamente intacto desde sus inicios y una exigencia artística que, según quienes hacen parte del programa, explica por qué el concurso sigue encontrando nuevos talentos temporada tras temporada.Así fue la apuesta inicial por ‘Yo me llamo’Para Juan Esteban Sampedro, vicepresidente de Entretenimiento de Caracol Televisión, el nacimiento de “Yo me llamo” estuvo lejos de parecer el inicio de un fenómeno televisivo.Recuerda que cuando el proyecto apenas tomaba forma, el entonces presidente del canal le preguntó por aquella idea basada en imitadores musicales. La propuesta era sencilla: reunir participantes capaces de convertirse en sus artistas favoritos durante cerca de 25 o 30 capítulos. Nadie imaginaba lo que vendría después.“Me dijo: ‘¿Y si se hiciera grande qué pasa?’. Yo le respondí: ‘Pues sería maravilloso, porque le tenemos fe al formato. Es un formato ganador, es un formato nuevo’. La verdad, era una aventura que no sabíamos cómo iba a salir, pero sí le veíamos unas posibilidades tremendas”.La respuesta del directivo terminó marcando el espíritu con el que arrancó el proyecto. “‘Si nos va bien, va a ser maravilloso para el canal. Y si no nos va tan bien, pues lo tendremos como una anécdota más de las cosas que no funcionaron’”, agregó.Con ese respaldo, el equipo decidió lanzarse a una producción que, con el paso de los años, terminaría redefiniendo los concursos musicales en Colombia.El equipo que nunca dejó de aprenderSampedro insiste en que buena parte del éxito del programa no está únicamente frente a las cámaras, sino detrás de ellas.Entre los nombres que destaca aparece el de Shela Aguilera (hoy Gerente de formatos de Talento de Caracol Televisión) una de las personas que según explica, aportó la experiencia necesaria para construir un formato musical sólido desde sus primeros años. A ella se sumó un equipo que ha permanecido durante más de una década perfeccionando cada detalle de la producción.Juan Esteban Sampedro y Shela Aguilera en el lanzamiento para medios de comunicación de la undécima temporada de 'Yo me llamo' (Caracol Televisión, 2026).Fotografía por: Gustavo TorrijosPara Juan Esteban Sampedro, esa permanencia ha sido determinante: “Todo ese conocimiento se lo supo transmitir a un equipo que está conformado por mucha gente que lleva ya 15 años. Eso es lo que yo traduzco en horas de vuelo. Cuando la gente adquiere experiencia, las cosas suelen salir bien. Cuando esa experiencia se lleva a un programa de televisión, las cosas funcionan”.Según el directivo de Caracol Televisión, no se trata únicamente de conocer el formato, sino de entender qué funciona, qué emociona al público y cómo evolucionar sin perder la esencia que convirtió a ‘Yo me llamo’ en uno de los programas insignia del canal.‘Yo me llamo’, de Colombia para el mundoLo que comenzó como un concurso nacional terminó despertando el interés de imitadores de distintos países.De acuerdo con Juan Esteban Sampedro, hoy el programa recibe participantes provenientes de diferentes lugares de América e incluso de Europa, atraídos por la visibilidad que ofrece la edición colombiana.“Hoy no solo nos sentimos orgullosos del programa que hacemos, estamos absolutamente emocionados con él. Se volvió un referente ya no solo a nivel latinoamericano, sino mundial. Tenemos gente de Europa, de diferentes países europeos; tenemos gente de toda América que viene con la ilusión de lucirse en ‘Yo me llamo’ Colombia”, concluyó.Esa percepción también la comparte Amparo Grisales, quien está en la mesa del jurado desde el nacimiento del programa y ha visto de primera mano la evolución del casting. Para ella, una de las mayores fortalezas del formato es que nunca deja de renovarse.“Nosotros también nos preguntamos: ‘¿Será que la temporada que viene sí se va a presentar gente nueva?’. Y lo más increíble es que vienen nuevos personajes, no tan repetidos como en otras temporadas; vienen nuevos géneros y nuevos artistas”, explicó.La también actriz y presentadora asegura que esa renovación también se refleja en el origen de los concursantes:“También vienen artistas anglo que cantan en inglés, y participantes muy buenos, con un potencial maravilloso, de otros países que añoran estar en ‘Yo me llamo’ Colombia. Precisamente por eso, porque ‘Yo me llamo’ Colombia los hace saltar a otros escenarios grandes y cumplir sus sueños”.El secreto para brillar en ‘Yo me llamo’Aunque el talento es indispensable, César Escola cree que existe un error que se repite año tras año entre quienes sueñan con llegar lejos en el concurso.Después de once temporadas como jurado, el músico argentino asegura que muchos aspirantes llegan convencidos de que basta con interpretar bien la canción más famosa del artista al que imitan.La realidad, dice, es muy distinta: “El gran error de los participantes que se llevan el ‘no’ es que no se preparan. No es solo preparar la canción más importante del artista. Para poder llegar a la final de ‘Yo me llamo’ tienes que preparar más de 15 canciones que hayan sido éxitos mundiales”.Ese, para César Escola, es uno de los mayores filtros del programa. Y es que, según dijo a Vea, de El Espectador, desde las primeras audiciones el jurado busca participantes capaces de sostener un personaje durante toda una competencia y no únicamente durante una presentación.Por eso insiste en que el parecido físico o una buena interpretación inicial nunca son suficientes. “Buscamos al doble perfecto. Tiene que tener oído, tiene que tener el color de la voz y, lo más importante, no puede parodiar al personaje original. Siempre estamos buscando que, con respeto, se imite al artista”, añadió.Amparo Grisales responde a las críticas por su permanencia en el programaA lo largo de los años, Amparo Grisales se ha convertido en uno de los rostros más representativos de ‘Yo me llamo’. Su estilo directo genera admiración y también críticas entre los televidentes que la han visto frente a diez de las once temporadas del concurso, pero asegura que cada decisión responde a una preparación rigurosa.La manizaleña explica que antes de cada temporada se prepara cuidadosamente: “Hay que estudiar a cada cantante. El que se sienta ahí no tiene por qué conocer a todos los artistas, pero sí debe saber de música. Mucha gente no lo cree, pero yo estudio música desde que estaba pequeña y he seguido aprendiendo con maestros maravillosos”.Para Amparo Grisales, ese trabajo previo tiene un propósito claro: entregar herramientas que permitan a los concursantes crecer durante la competencia. Sin embargo, reconoce que el componente humano nunca desaparece.“Cuando alguno me da mucha ternura y sé que no va a continuar, trato de abrazarlo con el corazón y hacerlo sentir bien”, expresó.‘Yo me llamo’, un formato que sigue sorprendiendoQuizá esa sea la mayor paradoja de ‘Yo me llamo’. Después de quince años de historia, quienes lo hacen siguen sintiendo la misma incertidumbre antes de comenzar una nueva temporada.Lo admite César Escola cuando recuerda que, al terminar cada edición, el jurado cree haberlo visto todo: “Nosotros, cuando terminamos una temporada, decimos: ‘Bueno, ya vimos todo lo que había que ver’. Y nos tenemos que callar la boca porque quedamos sorprendidos. Vienen personajes que no habían estado en otras temporadas”.Esa capacidad para reinventarse es, probablemente, la explicación más sencilla de un fenómeno que nadie pudo anticipar cuando apenas era una idea para unas cuantas semanas de emisión.Lo que comenzó como una apuesta sin garantías terminó convirtiéndose en un referente del entretenimiento colombiano. Y, quince años después, quienes estuvieron desde el primer día siguen hablando del programa con la misma mezcla de orgullo y sorpresa con la que decidieron lanzarse a una aventura que, según ellos mismos reconocen, pudo haber sido simplemente “una anécdota más de las cosas que no funcionaron”.Descubre las principales noticias del entretenimiento en Colombia y el mundo dando clic aquíPor Daniel Guerrero AldanaPeriodista y comunicador social egresado de la Universidad Central con máster en Innovación Social. Escribe sobre entretenimiento, con enfoque crítico y sensibilidad por las historias que conectan con la gente.Temas:
‘Yo me llamo’: la historia de la apuesta que terminó convirtiéndose en un fenómeno de la TV
Las historias inéditas de su origen, los secretos detrás del casting y las razones por las que el show sigue sorprendiendo tras 15 años.














