Francia se asoma a uno de los peores desastres medioambientales de su historia reciente, con una crisis que el presidente Emmanuel Macron ha calificado de "muy tensa". Durante su comparecencia de este sábado desde el Centro Operativo Interministerial de Gestión de Crisis (Cogic) en París, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha desvelado que cerca de 98.000 hectáreas han ardido este año en incendios forestales en todo el país. Esta cifra abrumadora, que supone un "récord histórico", se enmarca en un año negro en el que el Gobierno galo ha contabilizado ya más de 12.500 fuegos, triplicando la superficie quemada respecto a la registrada en todo 2022. Frente al avance descontrolado de las llamas, el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció tras reunir a la célula gubernamental de crisis el envío de 500 militares adicionales para reforzar los operativos en Gironda y Las Landas, elevando el contingente a más de 1.000 efectivos. El Ejecutivo ha adoptado medidas de emergencia total, como el reparto de 1,5 millones de mascarillas FFP2, la habilitación de la prefectura para requisar maquinaria de obras públicas, la instauración de protección en instalaciones industriales clasificadas Seveso y la activación del "plan blanco", un estricto protocolo de emergencia hospitalaria. Al mismo tiempo, se han sumado ocho nuevas unidades móviles de policía y gendarmería para agilizar las evacuaciones y prevenir actos de saqueo en las áreas abandonadas. Este dramático escenario ha impulsado la activación del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. El presidente Macron ha agradecido la "valiosa" ayuda internacional confirmando la llegada inminente de refuerzos operativos: Portugal aportará dos aeronaves Air Tractor, Croacia enviará dos aviones anfibios Canadair, y la República Checa junto a Eslovaquia desplegarán dos helicópteros pesados Black Hawk. En paralelo, la ministra de Defensa, Catherine Vautrin, ha ordenado reforzar con urgencia los recursos de las Fuerzas Armadas, tildando la coyuntura de "crisis brutal, grave y sin precedentes". La situación más crítica azota el departamento de Gironda, a unos 30 kilómetros de Burdeos, donde las llamas han devorado unas 40.000 hectáreas. Este frente, originado en la turística cuenca de Arcachon, es el mismo que el martes se cobró la vida de dos bomberos en un fuego desatado en la localidad de Saumos. Nuñez ha detallado que el incendio mostró inicialmente un agresivo comportamiento de "fuego convectivo", capaz de generar sus propios vientos, acelerar el frente y cambiar bruscamente de dirección. Aunque la última noche ofreció una ventana más calmada al perder su convectividad, las autoridades operan al límite de la tensión ante la previsión de que el viento vuelva a levantarse con intensidad de oeste a este a partir de las 16.00 hora local. Para intentar contener al monstruo en Gironda, trabajan sobre el terreno 750 bomberos, un millar de militares y 18 medios aéreos, incluyendo dos Canadair y dos aviones Dash. Además, por orden directa de Lecornu, se incorpora este mismo sábado un avión militar A400, un Airbus de gran capacidad adaptado para la lucha contra el fuego que se encontraba en fase de ensayos y cuya entrada en acción no estaba prevista hasta finales de julio. La voracidad del frente al norte de Arcachon forzó a la prefecta Sophie Brocas a ordenar la evacuación total de la península de Cap-Ferret, obligando a cientos de turistas a huir de la zona en barco. Más al sur, en el departamento de Las Landas, 500 bomberos pelean contra un fuego originado por el incendio de un vehículo cerca de Biscarrosse. Este frente acumula 3.500 hectáreas calcinadas y permanece fuera de control, aunque el objetivo de los operativos es lograr estabilizarlo a lo largo de esta jornada. A estos desastres se suman los focos del sur del país: en el departamento mediterráneo de Var, un fuego activo desde hace tres días acumula 3.250 hectáreas calcinadas, manteniendo a unos 800 bomberos desplegados; y en Córcega, el incendio del escarpado valle de Restonica lleva doce días activo, sumando 600 hectáreas devastadas y combatiéndose con más de 210 bomberos, siete helicópteros y dos aviones. La única buena noticia llegó desde Tarn, donde se ha logrado controlar un foco que arrasó 600 hectáreas, dentro de una jornada de viernes que amaneció con una treintena de fuegos activos en toda Francia. Toda esta catástrofe conforma, en palabras de las autoridades, probablemente la mayor operación de evacuación de la historia de Francia provocada por incendios forestales. Los desalojados alcanzan la escalofriante cifra de 167.000 evacuados en Gironda y 30.000 en Las Landas (principalmente en Biscarrosse y Parentis-en-Born). Durante la última noche, se produjeron 57.000 evacuaciones adicionales en la periferia de Burdeos, aunque su alcalde, Thomas Cazenave, descartó la necesidad de desalojar la capital al mantenerse el fuego a 30 kilómetros. Para dar cobijo a esta marea humana, espacios como el Parque de Exposiciones de la ciudad han sido habilitados para recibir a más de 5.000 personas. Varios bomberos trabajan para extinguir las llamas del incendio forestal en Lège-Cap-Ferret, en el departamento de Gironda (Francia). (Reuters/Stephane Mahe) Mientras tanto, en la estación de Burdeos se agolpan familias con maletas, carritos y mascarillas bajo un asfixiante olor a quemado. "Es la primera vez que tenemos ganas de volver de vacaciones", es el lamento generalizado ante el caos. Stéphanie, que viajaba con su hija de dos años, su madre y su abuela, relata una huida de pesadilla desde un camping de Lanton: les dieron diez minutos para hacer las maletas, no tenían coche y tuvieron que hacer autostop. Tardaron cinco horas en recorrer 500 metros por el colapso viario y, tras ser evacuadas de un segundo centro, acabaron durmiendo en el suelo de un gimnasio en Le Teich. "Con la pequeña pasé un poco de miedo", confiesa, asustada por "una enorme nube de humo" y la falta inicial de mascarillas. Esa angustia la comparten otros desplazados. Sarah, una turista alemana que veraneaba con su marido y dos hijos en Biscarrosse, esperaba tren tras huir de los atascos masivos, con los niños aterrorizados que "han pasado miedo porque no entendían lo que ocurría" y lamentando perder dos semanas de vacaciones. Los hoteles cuelgan el cartel de completo y la empresa ferroviaria SNCF ha pedido a los viajeros posponer sus desplazamientos hasta el lunes. El éxodo también satura las carreteras. La periodista española María Valderrama, residente en Burdeos, optó por volver a España al volverse imposible "estar en casa con el niño con el humo, las ventanas cerradas y el calor". Durante su huida, pudo comprobar la magnitud del despliegue al cruzarse continuamente con camiones de bomberos circulando en sentido contrario hacia la primera línea de un frente que aún está lejos de apagarse. Francia se asoma a uno de los peores desastres medioambientales de su historia reciente, con una crisis que el presidente Emmanuel Macron ha calificado de "muy tensa". Durante su comparecencia de este sábado desde el Centro Operativo Interministerial de Gestión de Crisis (Cogic) en París, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha desvelado que cerca de 98.000 hectáreas han ardido este año en incendios forestales en todo el país. Esta cifra abrumadora, que supone un "récord histórico", se enmarca en un año negro en el que el Gobierno galo ha contabilizado ya más de 12.500 fuegos, triplicando la superficie quemada respecto a la registrada en todo 2022.