25 de julio, 2026 - 07h00Cuando existen escenarios que favorecen el encuentro y la convivencia, lo colectivo hace su efecto. Las dinámicas sociales se articulan y se diversifican. Evidenciarlo es constatar y defender el rol de la cultura en una sociedad, pues permite convertirla en un espacio de participación y construcción de vínculos. Las ferias se consolidan como espacios de interacción social y cultural, donde confluyen el ecosistema del libro. Cumplen, su segundo efecto, propiciar el intercambio colectivo. La participación del Ecuador en la Feria Internacional del Libro de Lima responde precisamente a esta doble dimensión. Se convierte en plataforma para difundir la producción editorial ecuatoriana y abrir oportunidades para sus autores y editoriales. La presencia ecuatoriana se inserta en un escenario que el propio Perú ha construido como estrategia de proyección cultural. La FIL Lima no solo constituye uno de los encuentros editoriales más importantes de la región, sino que también dialoga con los objetivos de la Marca Perú, creada en 2011, iniciativa que ha posicionado a la cultura como un activo estratégico para fortalecer la imagen internacional del país. Digno de imitar.Ecuador llegó a la FIL Lima con una delegación de 40 autores para acercar al público local a sus múltiples senderos culturales. La interacción es clave y las conversaciones generadas en el estand de Ecuador despertaron la curiosidad de un público atento y sensible ante las distintas expresiones de nuestra diversidad. Al finalizar la charla “Demonios, diablillos y diablitas. Las figuras del mal en la literatura ecuatoriana”, junto a Siomara España y Solange Rodríguez, un asistente se acercó a preguntar por la obra del escritor esmeraldeño Adalberto Ortiz, a quien se mencionó durante la conversación por su emblemático cuento La tunda. Este efecto se consigue y genera mucha alegría. De igual manera, la presentación de Roger Ycaza y su álbum ilustrado Diabluras cautivó a sus lectores. A manera de una clase abierta de ilustración, el autor compartió el proceso creativo detrás de la obra y demostró que, contrario a lo que muchas veces se cree, la literatura infantil también es asunto de adultos y que autores como Roger tienen una relevancia internacional que nos llena de orgullo. Ni qué decir de María Fernanda Heredia, cuyo solo nombre genera emoción y entusiasmo en quienes nos hemos dejado cautivar por su literatura.Hay que reconocer las voluntades, trabajos y esfuerzos que implica organizar la representación de un país, el Viceministerio de Cultura y Patrimonio, y a su exfuncionaria Romina Muñoz, junto con la Cámara Ecuatoriana del Libro, lideraron hace algunos meses, las gestiones que hoy nos permiten visibilizar la diversidad de voces y relatos que encierran un país. No dudamos que mantendrán continuidad en la gestión de la nueva autoridad, Pamela Cortés. Por lo pronto, ya sabremos más sobre las participaciones de María Paulina Briones, Leonardo Valencia, Sozapato, Mariela Manrique, Andrea Crespo, Lucila Lema y, especialmente, de la chef manabita Valentina Álvarez, a través de las noticias que llegarán desde la FIL Lima, que se extenderá hasta el 6 de agosto. (O)